Deportes

Panamá y sus tres diamantes

El resultado del clásico Carlos y Fernando Eleta A. da para escribir un libro y para comentar toda una vida; eso es lo que...

Egbert Lewis
Egbert Lewis

El resultado del clásico Carlos y Fernando Eleta A. da para escribir un libro y para comentar toda una vida; eso es lo que hace de la hípica un deporte apasionante.

A estas alturas no vamos a entrar en "honduras" sobre lo acontecido, pero es válido ponderar el extraordinario performance de la potranca Chantik, a pesar de que al final no se pudo alzar con la victoria como era la esperanza de la mayoría que la hizo favorita en las apuestas. Capítulo aparte merece la presentación de Dynamo, el desempeño de su jinete Luis Arango y, por supuesto, la confianza y el buen trabajo de su entrenador Rafael Fernández, quien nunca dudó de que, con todo el inmenso poder de Chantik, siempre subsistía la posibilidad de vencerla, como en efecto se dio hace tres días.

Cierto es que la mayoría tuvimos la impresión de que Chantik había aguantado lo suficiente como para hacerse del triunfo, pero no es la simple mirada de nosotros los mortales ni el ángulo deficiente de la cámara de televisión los que dictan el fallo, sino el "foto final" oficial, que de manera electrónica permite separar a los equinos, justamente cuando el ojo humano es incapaz de hacerlo.

 

No vamos a pecar de ingenuos, porque de eso no tenemos nada, pero esta vez no nos haremos eco de ninguna apreciación infundada y contaminada de fanatismo que pretenda poner un manto de dudas sobre la legitimidad del resultado. Dynamo ganó, eso es lo que dice la foto "oficial", y yo confío en ese veredicto. Ahora, dejemos ese episodio atrás y veamos el horizonte.

Dicen que la historia la escriben los vencedores; esa es una verdad a medias porque hay muchos derrotados a los que la historia después los ha redimido y con creces.

Dynamo escribió el capítulo del clásico Carlos y Fernando Eleta, pero Chantik entró a la historia y todavía parece tener páginas por escribir.

 

Por lo visto y conocido, la que vimos el domingo no fue la mejor Chantik. El tiempo de la carrera (1:55) refleja una desmejora con respeto al enfrentamiento anterior, y esto puede atribuirse a que Chantik llegó con apenas un 85% de sus condiciones, según manifestó públicamente uno de los allegados a la cuadra. Es decir, que en su 100%, hubiera mantenido el tiempo que hizo en el clásico Augusto Samuel Boyd P. en septiembre, y posiblemente hubiera ganado.

Queda por delante el clásico Internacional de Caribe, para el cual faltan poco menos de dos meses. En ese periodo, la hija de Concerto seguramente será sometida a un merecido receso para luego volver a los entrenamientos y, posteriormente, emprender el viaje a Puerto Rico.

Hasta donde hemos visto, no hay ningún ejemplar de la región que haya sido tan dominante como Chantik en la serie clasificatoria, por lo que es de suponer que si recupera la totalidad de sus condiciones físicas y llega bien a Puerto Rico, Panamá tendrá una digna representante.

 

Y que no se interprete que Dynamo sea un caballo que debamos menospreciar. Este tiene a su haber el hecho de que el Internacional del Caribe lo puede tomar en su mejor momento, y su estilo de correr puede hacerlo un candidato importante.

Incluso si se diera la posibilidad de que Panamá tenga un tercer cupo, en lo personal, no miraríamos con desprecio a Tigre Mono, que perdió apenas por medio cuerpo con Dynamo y Chantik. Este caballo ha sido víctima de la mala fortuna en las dos primeras carreras y en el clásico de los hermanos Eleta, Ángel Rivas cometió no menos de tres errores que le costaron el triunfo a este potro.

En resumidas cuentas, en la última gema de la triple corona nacional, quienes observamos la carrera con calma y sin sobresaltos, llegamos a la conclusión de que Panamá cuenta con tres diamantes sólidos que pudieran brillar en el Caribe.


fecha edicion
old id
1047242
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América