El equipo canalero se ha mostrado muy inspirado en esta llamada Serie Mundial en todos los aspectos; bateo defensa y lanzadores, algo que es ponderado por el director del equipo, Carlos Mosquera.
El timonel confirmó para abrir hoy al derecho Sergio Rivera, quien fue el tirador encargado de poner a la Liga de Curundú en el Mundial, al ganar el juego de campeonato en el certamen latinoamericano. Mosquera destacó que los peloteros se sienten bien y que saldrán con todo para ganar el juego y pasar de primero en el Grupo C de la Región Internacional.
"Estoy muy feliz con las dos victorias", indicó el técnico.
"Muy contento que el equipo está bateando porque en el Campeonato Latinoamericano ellos (peloteros) no batearon bien".
"Estamos muy motivados. Los muchachos están felices", acotó Mosquera, utilizando al dirigente Carlos Pagán como intérprete.
Carlos Mosquera puntualizó que no tiene palabras para describir lo que está sucediendo, "me siento en las nubes".
De lograr el primer puesto de su grupo, Panamá podría jugar la serie cruzada ante México. Para conseguir su segunda victoria, Panamá utilizó a su quinto abridor, lo que deja entrever que de mantener ese ritmo puede llegar a pelear el título mundial.
En el primer partido Alexis Martínez le toleró un "hit" a Canadá, mientras que Francisco Chiari lanzó un "no hitter" ante Polonia (Europa).
El derecho perdió el juego perfecto en el quinto episodio, cuando dio la primera de dos bases por bolas.
"Pienso que pude tirar más fuerte, pero lancé un buen juego", sostuvo el pelotero.
Chiari contaba con el apoyo de su madre Dixie en las gradas, lo cual también le sirvió para salir adelante.
"Ella me decía que tomara las cosas con calma y ser paciente con los bateadores". En dos partidos, el equipo panameño tiene promedio de .456 producto de 26 imparables en 57 viajes al plato. Suma 21 carreras anotadas, de las cuales 18 son remolcadas. Además han pegado tres batazos de vuelta completa.
El cuerpo de lanzadores no ha permitido carrera en 11 entradas trabajadas y un imparable.
En las dos victorias, el trabajo monticular de Panamá suma 17 ponches. Aunado a cuatro bases por bolas, dos para cada uno. Los rivales le batean a los lanzadores panameños para .029.