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Papa previene a juventud sobre "mundo de oscuridad"


Decenas de miles de personas franquearon detectores metálicos ayer, ansiosas, al cabo de horas de espera, por escuchar al Papa Juan Pablo II celebrar la única misa pública en Estados Unidos durante esta visita al país.
Aún reinaba la oscuridad afuera cuando empezaron a llegar los ómnibus alrededor de las 3 de la madrugada para la misa de las 9:30. Los niños llevaban juegos portátiles de vídeo, libros, crayolas y papel para distraerse durante la espera.
Unos 900 sacerdotes y diáconos habrían de servir la comunión durante el servicio en el estadio Trans World Dome y el aledaño centro de convenciones, que habían sido trocados en una catedral improvisada, en que se esperaba sentar a unas 100.000 personas. Las monjas enclaustradas de tres conventos del rea de San Luis hornearon unas 131.000 hostias para los fieles que asistieran a la misa papal.
"Estamos en los palcos m s encumbrados, pero supongo que ello quiere decir que nos hallamos m s cerca del cielo", dijo Carol Huska, residente del sureño Condado de San Luis, y quien llegó a su parada de ómnibus a las 4:20 de la madrugada para el viaje al centro.
Afuera en las calles del centro de San Luis, los vendedores ambulantes seguían haciendo su agosto con recuerdos papales, aunque los precios habían sido reducidos del martes a esta parte. Los bolígrafos que se vendían ayer a dos dólares costaban ayer la mitad. Una pancarta que costó 15, se vendía por 5 dólares.
En su primera jornada en San Luis, Juan Pablo fue recibido con el fervor que suele dispensarse a un astro de rock, por una muchedumbre de unas 20.000 personas. En una jubilosa concentración de jóvenes en una arena deportiva atestada, el Sumo Pontífice previno a la juventud estadounidense en contra de un mundo "repleto de oscuridad" y rezumante de violencia, drogas y concupiscencia.
"Cada uno de ustedes es llamados a ser un discípulo de Cristo", dijo el Papa a la concurrencia, que a pesar del carácter sombrío del mensaje, daba alaridos de emoción.
La visita de 30 horas del Papa al corazón de Estados Unidos era la segunda etapa de una misión, iniciada en México, en la que el Pontífice arenga a su rebaño sobre los peligros de una "cultura de la muerte" en los albores del nuevo milenio. El Papa partió ayer de regreso a Roma.
Durante la concentración de jóvenes en el Centro Kiel, la muchedumbre ondeó pañuelos blancos en señal de bienvenida, al tiempo que clamaba, "Juan Pablo II, te amamos".
En una ciudad donde juega el astro del béisbol Mark McGwire, el Papa hizo varias alusiones al deporte al comunicar su mensaje. Los jóvenes le regalaron una camisa de hockey con la leyenda: "Juan Pablo II Num. 1".
"Me dicen que hubo mucha excitación en San Luis durante la reciente temporada de béisbol, cuando dos grandes jugadores, Mark McGwire y Sammy Sosa, competían para romper la marca de cuadrangulares", dijo el Papa a los jóvenes. "Ustedes pueden sentir el mismo gran entusiasmo al prepararse para una meta distinta, la meta de seguir a Cristo, la meta de llevar su mensaje al mundo".
Juan Pablo habló en contra de "la oscuridad de los niños que pasan hambre e incluso mueren. La oscuridad de las personas sin hogar o que carecen de empleo y la debida atención médica. La oscuridad de la violencia".
"Hay algo terriblemente mal cuando tantas personas se ven sobrecogidas por la desesperanza a tal punto que se quitan sus propias vidas", dijo el Papa. Aconsejó a los jóvenes que "no escuchen a aquellos que los exhortan a mentir, a evadir la responsabilidad. No escuchen a quienes les dicen que la castidad es anticuada".
El Papa de 78 años pareció cansado durante la ceremonia nocturna. Tenía los hombros caídos y la mano izquierda trémula.
Es la quinta vez que Juan Pablo visita los Estados Unidos, y su mensaje contenía un tema familiar, que los norteamericanos debían usar sus libertades responsablemente y ceñirse a normas morales superiores.



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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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