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Para escuchar con atención no hace falta ser músico

A la música le asignamos un inmerecido lugar accesorio.


Emiliano Pardo-Tristán (Compositor y guitarrista) / Compositor y guitarrista

La producción literaria de América Latina es equiparable a la musical, sin embargo las repercusiones no son las mismas. Heitor Villa-Lobos (Brasil), Carlos Chávez (México) y Alberto Ginastera (Argentina) —los tres compositores de más envergadura de la región— no han logrado el impacto universal de Jorge Luis Borges, Gabriel García Márquez, Julio Cortázar, Mario Vargas Llosa, Octavio Paz o Pablo Neruda. Villa-Lobos, Chávez y Ginastera fueron compositores prolíficos y sus obras incluyen todos los géneros musicales clásicos. Son los únicos compositores latinoamericanos que se consideran, aunque breve, en los libros que cuentan la historia de la música universal, pero ninguno sobresale como sus equivalentes literatos, teniendo los méritos.

El pesimismo de Villa-Lobos en la época dorada de la radio, no era desatinado: "Me temo que, para muchos, la música haya llegado a transformarse en un fondo sonoro desorganizado; en una pomada que acaricia la epidermis, sin penetrar realmente". Palabras todavía vigentes. A la música le asignamos un inmerecido lugar accesorio, muchas veces para rellenar con sonidos otras actividades, la lectura por ejemplo. Si leyéramos con la distracción con la que escuchamos música, no nos enteraríamos del asunto literario. Seríamos iletrados. Un lamentable biotopo de especies analfabetas.

Al escuchar música podemos identificar los temas de la obra y sus variaciones; percibir modulaciones (cambios de carácter); distinguir la instrumentación y las combinaciones orquestales; descubrir la métrica y el ritmo, los cambios de dinámica y de tempo; entender la estructura; reconocer la época y hasta el compositor. Para todas estas destrezas no hace falta ser músico, hace falta escuchar con atención. Nuestra apreciación musical se enriquecerá aún más, si nos interesamos en las influencias de lo que escuchamos: los recursos primitivistas y populares del Brasil de Villa-Lobos; los indigenistas del México de Chávez; el tratamiento disonante de la tradición gauchesca que hace Ginastera en sus obras.

Hay dos discos a los que regreso con frecuencia y que me gustaría recomendar: “Latin American Fiesta” con Leonard Bernstein y la Orquesta Filarmónica de Nueva York, y “Latin American Ballets” con Eduardo Mata y la Orquesta Simón Bolívar de Venezuela. Hay otro más reciente y sin la magnitud de los directores y las orquestas de los dos primeros: “Mi alma mexicana” con la joven directora Alondra De la Parra y la Orquesta Filarmónica de las Américas. En este último disco descubrirán que el danzón para orquesta sinfónica más tocado, se escribió en México y no en Cuba.

Repertorio:

Heitor Villa-Lobos "Bachianas Brasileiras No.5"

 

Carlos Chávez "Caballos de vapor"

Alberto Ginastera "Estancia"

Arturo Márquez "Danzón No. 2"


fecha edicion
old id
880196
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América