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Paraguayos recuerdan diez años del derrocamiento de Stroessner


Con actos especiales en las plazas y audiciones radiales junto a los protagonistas vivos de la gesta, los paraguayos recuerdan este martes el décimo aniversario del derrocamiento del dictador guaraní Alfredo Stroessner, quien gobernó Paraguay durante 35 años (1954/1989).
A diez años del "Golpe de la Candelaria", como se denominó el operativo nocturno del 2 de febrero de 1989 que acabó con la tiranía, los actores de aquella acción destacaron las libertades públicas ganadas con la caída del régimen autoritario. Los diarios de Asunción lanzaron suplementos fotográficos con testimonios y anécdotas relatados por los sublevados de ayer, hoy saludados como héroes vivientes.
"La dictadura cayó porque se había agotado, llegó la libertad pero persisten los problemas económicos", expresó Carlos Filizola símbolo de la resistencia juvenil paraguaya quien después del golpe se convirtió en intendente de Asunción durante los primeros años de la transición paraguaya.
"El golpe de la Candelaria nos dio esta democracia, pero nuestros jueces ahora están en peligro y sufren amenazas", expresó este martes el presidente Raúl Sapena Brugada, presidente de la Corte Suprema, cuya residencia fue objeto de un atentado días pasados.
Para el ex general Lino Oviedo, quien logró la rendición del dictador con una granada en mano en febrero de 1989, el derrocamiento de Stroessner dio paso a la democracia "pero con algunas deudas pendientes".
"Los ladrones andan sueltos y no hay castigo para vaciadores de bancos que robaron más de mil millones de dólares", afirmó Oviedo al indicar que el responsable y cómplice de esos hechos es el Poder Judicial.
El ex jefe del Ejército paraguayo Lino César Oviedo exhortó ayer, en el aniversario de los diez años de la caída de régimen del general Alfredo Stroessner (1954-89), a una nueva "revolución libertadora", e instó a un diálogo para buscar una salida a la grave crisis política que atraviesa el país.
Oviedo, condenado a diez años de prisión por haber encabezado una intentona golpista en 1996, se ha convertido en el centro del conflicto que el presidente de la República, Raúl Cubas, mantiene con los poderes legislativo y judicial.
La defensa de Cubas de su decreto por el que conmutó por tres meses de arresto la condena que afronta el ex jefe castrense, en desacato a una orden de la Corte Suprema de Justicia, también le ha llevado a un abierto enfrentamiento con la dirección del gobernante Partido Colorado.
"Hagamos, hoy por la noche, una nueva revolución libertadora y amanezcamos mañana con un nuevo pensamiento, con renunciamientos personales", afirmó Oviedo en un pronunciamiento que publica con su firma en dos diarios de Asunción.
La misiva se publica en momentos en que la primera magistratura está a cargo del vicepresidente de la República, Luis María Argaña, acérrimo enemigo político de Oviedo, en ausencia de Cubas, quien se encuentra en Caracas para asistir a la investidura de su colega venezolano, Hugo Chávez.
El general reiteró, aunque no de forma directa, que no está dispuesto a volver a la cárcel, donde permaneció cerca de nueve meses durante el gobierno del anterior jefe de Estado, Juan Carlos Wasmosy, al indicar que esta cuestión tendrá que negociarse.
"Sentémonos en un mesa de diálogo todos los que nos sentimos protagonistas de este tiempo", subrayó Oviedo, quien apeló a una encíclica del Papa Pablo VI para argumentar que "el diálogo sin condiciones es el único camino para encontrar la verdad y alcanzar la tan anhelada paz social".
Sin embargo, el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Raúl Sapena Brugada, insistió en que la anulación del decreto presidencial que favoreció a Oviedo "está firme y ejecutada".


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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