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Paramilitares anuncian reducción de acciones


Los grupos paramilitares de Colombia se comprometieron ayer a reducir sus ataques contra la guerrilla y el asesinato de sus presuntos simpatizantes, en un intento por ganar un lugar en las conversaciones de paz.
Las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) también ofrecieron replegarse de un área del norteño departamento (provincia) de Bolívar para permitir al gobierno que dialogue con el segundo grupo guerrillero del país, el Ejército de Liberación Nacional (ELN).
El ELN, con unos 5.000 combatientes, demanda el repliegue de los militares y los paramilitares de tres municipios para iniciar el diálogo, pero no se ha alcanzado ningún acuerdo al respecto.
Las ofertas, incluidas en una carta abierta al presidente Andrés Pastrana, se anuncian luego de la muerte de más de 60 campesinos durante la ola de masacres perpetradas a lo largo de un mes en el norte del país por los paramilitares.
Organismos defensores de los derechos humanos, e incluso el Departamento de Estado de Estados Unidos, han acusado a las fuerzas de seguridad del gobierno de seguir respaldando a los paramilitares, que cuentan con unos 5.000 miembros.
"Se ha dispuesto una importante disminución en la intensidad de nuestras acciones ofensivas contra la subversión en todo el territorio nacional", destaca la misiva a Pastrana, una copia de la cual fue obtenida por Reuters.
"Difícilmente habrá un proceso de concertación nacional válido mientras un actor determinante del conflicto continúe excluido del actual proceso de negociación política, como es nuestro caso", agregó la nota.
Los dirigentes del grupo paramilitar se despiden en la carta "reiterando nuestra sincera voluntad de paz y esperando una pública definición del gobierno sobre el papel de las AUC en el proceso de paz".
EN BUSCA DE RECONOCIMIENTO
La carta aparece como un nuevo intento del jefe de las AUC, Carlos Castaño, de limpiar su imagen sanguinaria y obtener reconocimiento político.
En una entrevista de dos horas con la cadena de televisión Caracol difundida a principios de este mes, Castaño, quien normalmente sólo es captado de espaldas o llevando una máscara, enfrentó por primera vez a las cámaras.
En la entrevista abandonó su ropa de combate por camisa y corbata. Aceptó que sus combatientes han asesinado a sangre fría a campesinos, por sospechar que colaboran con la guerrilla, pero reafirmó su deseo de tomar parte en las conversaciones de paz con el gobierno.
La semana pasada, el fiscal general Jaime Bernal y el líder empresarial Andrés Obregón, uno de los dueños del grupo que posee la cadena Caracol, se adhirieron a esa demanda.
Pero en duro comunicado emitido también la semana pasada, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el mayor grupo insurgente que inició hace un año conversaciones con el gobierno, rechazó esa posibilidad.
Las FARC, que cuentan con unos 17.000 combatientes, reiteraron que las AUC reciben órdenes de las fuerzas de seguridad gubernamentales, como parte de una estrategia de "terrorismo de estado".
Los rebeldes han advertido en varias ocasiones que pueden retirarse del diálogo si el gobierno no detiene los crímenes de los paramilitares.
Pastrana, como su predecesor Ernesto Samper, prometió acabar con los paramilitares. Pero dichos grupos han continuado su labor en el norte de Colombia.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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