Lo que pareció el linchamiento de ocho delincuentes por una turba en la región oeste del país, fue realmente la venganza de paramilitares en contra de quienes les acusaban de masacrar a siete personas en 1993, denunció ayer un sacerdote católico guatemalteco.
El linchamiento se registró en julio en Xalbaquiej, Chichicastenango, a unos 180 kilómetros al oeste de la capital.La denuncia se suma a la que hacen grupos de derechos humanos de la reactivación de grupos paramilitares en el país.
"Es evidente, en Xalbaquiej, que la estructura organizativa de las Patrullas de Autodefensa Civil (PAC) sigue funcionando y pueden controlar e incitar a la población", dijo a la