L a lluvia siguió atascando el avance de Roland Garros, el segundo Grand Slam de la temporada, y los fanáticos miraron al cielo con la esperanza que escampara. En tanto, París miró al pasado glorioso, para recordar a los héroes que forjaron su historia.
A mediados de la década de 1920, el tenis en Francia se encontraba en su época de oro, ya que la aparición de un grupo de jugadores insertó al país entre los mejores del mundo. El gran golpe lo realizaron en 1927, cuando superaron a Estados Unidos de visitante en la final de la Copa Davis. Tal difusión alcanzó este conjunto integrado por Jacques Brugnon, Jean Borotra, Henri Cochet y René Lacoste, que fueron apodados "Los Cuatro Mosqueteros".
Los cuatro mosqueteros dominaron el juego en la década de 1920 y principios de 1930.
Los tenistas fueron aceptados simultáneamente en el International Tennis Hall of Fame en Newport, Rhode Island, en el año 1976. En su nombre se erigió en la entrada del centro de Roland Garros, cuatro estatuas de bronce que forman la Plaza de los Mosqueteros, estrenada en 1989 por Chatrier.
Apodado El cocodrilo por sus seguidores, Jean René Lacoste fue un múltiple ganador de Grand Slam y también hombre de negocios, siendo el fundador de la compañía de indumentaria que lleva su apellido. Henri Jean Cochet ganó 8 títulos de Grand Slam, Jean Borotra ganó 4 títulos de Grand Slam individuales en los torneos de Australia, Francia e Inglaterra, y Brugnon ganó 10 títulos dobles de Grand Slam en Francia, Estados Unidos y Australia. También fue un jugador individual, pero nunca ganó un título.
Los cuatro mosqueteros ya no están, pero el templo de tenis sigue albergando a grandes exponentes del tenis mundial.
Con la lluvia, el nuevo mosquetero, Rafael Nadal, apenas tuvo tiempo de saltar nueve minutos a la pista central y jugar dos juegos contra el brasileño Thomaz Belluci (1-1).