Deportes

Partidas y desastre


Para disfrutar de una tarde hípica en Panamá, hay que tener la paciencia de un santo.

Además de que las condiciones ambientales, en cuanto a comodidad y atención, presentan graves falencias, siguen prevaleciendo circunstancias que no hacen más que obligar a la gente para que voltee la mirada hacia las carreras del satélite (simulcasting).

El problema sigue siendo el mismo. La falta de orden y control en el procedimiento para que los equinos entren a sus respectivos compartimientos dentro del partidor automático.

 

El imperio de la sinrazón se acentúa más en el último trimestre del año, cuando una cantidad importante de caballos se estrenan en carreras públicas.

Las partidas son cada vez más demoradas y, por ende, más desastrosas. “Buena y pareja”, olvídense de eso; en Panamá no.

Pareciera que aquí se transmiten las carreras internacionales por puro gusto, no aprendemos nada.

 

Todos los días vemos que una opción usada para evitar que los caballos permanezcan mucho tiempo detrás de la gatera -y caigan en el consecuente nerviosismo- es hacer el paseo protocolar más largo y mandarlos hacia el partidor, con el tiempo justo para que apenas llegan se vayan colocando.

A pesar de que se ha insistido en eso, no hay manera de que los comisarios hagan algo; sin embargo, para sancionar a los jinetes por celebrar una victoria o por una discusión al calor de una carrera, están al día.

Qué pena...


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605787
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América