Martínez ponchó a los tres primeros bateadores de los Marineros en apenas nueve lanzamientos. El venezolano Ugueth Urbina trabajó la novena para su salvado número 13 en 14 oportunidades. El segunda base dominicano Alfonso Soriano conectó jonrón por tercer día consecutivo y Ted Lilly lanzó siete episodios para llevar a los Yanquis de Nueva York a un triunfo por 6-2 sobre los Mellizos de Minnesota.
Soriano (11) contribuyó de esta manera a que los Yanquis lograran conectar jonrón por décima ocasión consecutiva.
El dominicano se voló la barda en la sexta entrada con dos compañeros en el camino, y se fue de 5-1 con tres impulsadas y una anotada.
En el montículo lo apoyó con sus lanzamientos Lilly (1-3), al trabajar siete episodios y permitir cinco imparables, dos anotaciones, regalar una base y retirar a nueve.
La derrota fue para Tony Fiore (2-1), que lanzó los primeros cinco episodios completos, y fue castigado con nueve imparables, cuatro carreras, dio tres pasaportes y ponchó a cuatro. Un doblete remolcador en el noveno inning de Mark Quinn rompió un empate a dos carreras, para que los Reales de Kansas City vencieran 4x2 en las Grandes Ligas a los Indios de Cleveland en el primer partido entre ambos correspondiente a una doble cartelera.
Joe Randa abrió el episodio con un doblete contra el finalmente derrotado Bob Wickman (0-1), antes del "batazo de oro" de Quinn, quien anotó también posteriormente por sencillo remolcador de A.J. Hinch.
Por los Tigres, el boricua Santiago, de 3-3, con dos anotadas y dos impulsadas.
Por los Rangers, el boricua Juan González, de 5-1y el cubano Rafael Palmeiro, de 1-0.
Y así, entre luces y sombras el soberbio gladiador del ring panameño seguiría su trayectoria realizando muchas peleas, hasta cumplir casi los cincuenta años de vida. La relación entre Spada y Durán no surgió cuando el púgil estaba casi acabado en 1982. Spada había viajado en la década de los sesenta a Los Angeles en donde se dedicaba al negocio del boxeo.
Por allá en 1971, un amigo abogado le invitó a cenar y le adelantó que le presentaría a dos amigos de Panamá. A la postre esos amigos resultarían se Carlos Eleta y el abogado Jorge Rubén Rosas.
Eleta venía disgustado de Europa pues consideraba que le habían robado la pelea a su pupilo Antonio “Buchí” Amaya, un fenomenal peleador que por cosas del destino no llegó a ser campeón mundial. Eleta le comentó a Spada que se sentía frustrado pues no había logrado convertir a ninguno de su boxeadores en campeón.
Spada viajó con Eleta y Rosas a Panamá. De Panamá Spada se trasladó a Argentina donde conversó con Tito Lecture, que manejaba al campeón Jr. Welter, Nicolino Loche. Se concertó la pelea con el prospecto de Eleta, Alfonso “Pepermint” Frazer.
Eleta vio convertido su sueño en realidad el 10 de marzo de 1972, al ganar el panameño por decisión. A partir de esa fecha la década del 70 sería de una buena racha donde Panamá obtendría su mayor cosecha de monarcas universales.
Luego del triunfo, Eleta invitó a Spada a quedarse en Panamá y éste así lo hizo fungiendo como su concertador y asesor. Spada acompañó a varios países a los boxeadores de Eleta.
Pero en 1976 Spada siguió por su propio lado ya que tenía sus propios boxeadores a los que debía atender y varios de los cuales se convertirían en campeones mundiales.
El primero de ellos fue Rigoberto Riasco, quien el 3 de abril de 1976 se convirtió en el primer boxeador del mundo en ganar el título de la nueva categoría creada por el CMB, la supergallo (122 libras), venciendo al africano nacionalizado japonés Waringe Nakayama. Como concertador, manejador y apoderado, Luis Spada tiene el honor de haber conducido a 30 púgiles al trono mundial, entre ellos al más grande de todos: Roberto Durán, Hilario Zapata con el récord de más peleas de título realizadas (24 en total), Víctor Córdoba, Carlos “Púas” Murillo; así como a los nicaragüenses Edye Gazzo y Rosendo “El Búfalo” Alvarez.
El experimentado concertador prefirió no hablar de algunos temas como la fortuna de Durán. Con énfasis nos recalcó:
“Durán una vez me calló la boca cuando le reproché que gastaba mucho en lujos, hoteles, bebida y comida con los manzanillos; él me dijo que esos eran sus amigos”.
Dice el señor Luis Spada que aprendió que hay cosas en las que como apoderado una persona no puede meterse: “Uno no puede obligarles a cómo cuidar su dinero. Ellos cumplen con dar su porcentaje al apoderado y al entrenador. Son los que entrenan duro, reciben y dan los golpes ¿Qué más se les puede pedir?” concluyó.