Peloteros se olvidan del béisbol y dan espectáculo de boxeo
San Francisco/AP
Bryce Harper arrojó su casco y se trenzó a puñetazos con el relevista Hunter Strickland, quien lo había golpeado con un lanzamiento.
Bryce Harper estaba encendido. Foto/AP
En cuanto la pelota se impactó contra su cadera a toda velocidad, Bryce Harper supo cómo terminaría la situación. Era hora de pelear.
“Fue como si viera todo de color rojo”, relató.
Enfurecido, el toletero de Washington corrió hacia el montículo, arrojó su casco y se trenzó a puñetazos con el relevista Hunter Strickland, quien lo había golpeado con un lanzamiento, en el juego que los Nacionales terminaron ganando el lunes 3-0 a los Gigantes de San Francisco.
“Uno nunca quiere que lo suspendan o algo así, pero a veces hay que ir por alguien y no puedes dudar”, dijo Harper. “O me iba a la primera base o iba tras él. Decidí ir tras él”.
Harper fue alcanzado en la cadera derecha por la recta de 98 mph que representó el primer lanzamiento de Strickland en la octava entrada, con dos outs y sin hombres en base. Washington ganaba por 2-0.
El astro de los Nacionales señaló con su bate al pitcher de San Francisco, le lanzó un grito y corrió hacia la lomita.
“Mi mente estaba alerta, para que no me alcanzara alguien de su equipo o algo así”, relató Harper.
Nadie se interpuso en la trayectoria de Harper hacia el montículo. El bateador se quitó el casco y lo lanzó, sin que éste le pegara al serpentinero.
Luego, comenzó la riña. Strickland, quien mide 1,93 metros (seis pies y cuatro pulgadas), impactó a Harper en el rostro con un derechazo. Ambos se separaron un momento antes de liarse otra vez a puñetazos.
Fue entonces cuando Harper asestó un golpe de derecha a la nariz del lanzador, mientras se vaciaban las bancas y los bullpens.
Los umpires expulsaron a los dos peloteros, quienes tenían viejas rencillas. En la serie divisional de 2014 en la Liga Nacional, Harper sacudió dos jonrones frente a Strickland. Luego de conectar el segundo, se quedó mirando fijamente al relevista mientras recorría las bases en el cuarto juego. No se habían visto las caras en un juego desde entonces.
Strickland aseguró que el pelotazo fue accidental.
“Dejé la pelota encima del plato un par de veces ante él”, dijo. “Él había aprovechado eso, así que lancé adentro. Evidentemente, fue demasiado adentro”.
Tanner Roark (5-2) recetó cinco ponches y permitió seis hits en siete innings. Los Nacionales, líderes de la División Este, abrieron una serie de nueve juegos de visita en el oeste, cosechando su sexta victoria en ocho compromisos.