A diferencia de otros periodos y, por razones que nosotros mismos no sabemos, hemos sido bastante indulgentes con el actual Cuerpo de Comisarios. Pero, finalmente hemos llegado a la conclusión de que no hay forma humana de justificar la actuación de las máximas autoridades durante los días de carreras. Sencillamente, no dan bola...!.
Entre las tantas situaciones que nos llamaron la atención en el Informe de los Comisarios correspondiente a la semana pasada, está el incidente por el cual se sancionó con B/.50.00 al jinete Anel Pineda quien "dejó de exigir" al caballo Vladimir "porque ya lo habían pasado".
En el acta que registra lo acontecido en esa tercera carrera del jueves 6 de julio, se detalla que: "Este cuerpo de Comisarios, estima que el jinete Anel Pineda no exige a su ejemplar a cabalidad en los últimos metros" y a renglón seguido añade que se le aplicaron los artículos 135 y 275 del Reglamento de Carreras.
El 257 habla de la obligatoriedad que tienen los jinetes de exigir a sus caballos, mientras que el 135 dice que: "Los Comisarios sancionarán al jinete o la persona que, por su culpa o negligencia, causare que un caballo no alcance una mejor posición en el orden de llegada".
Como anotamos arriba, la sanción impuesta al jinete infractor fue de B/.50.00, mientras que la Cuatrifecta, con Vladimir llegando cuarto, dio B/.963.00. Es decir, que con este dividendo fácilmente se pagan los B/.50.00 de multa y sobra dinero para dar el primer abono para separar una casa nueva. ¡Que burla..!.
Los comisarios no tuvieron tiempo, o sencillamente nunca han leído el Reglamento de manera completa, como percatarse que, además de los artículos 135 y 257, hay otros 544 artículos, entre los que figura el 495, que trata específicamente situaciones como la que nos ocupa, al señalar que: "El jinete que por acción u omisión no exija el cabal esfuerzo a su caballo para obtener una mejor colocación al término de la carrera, será acreedor de seis (6) a doce (12) reuniones hípicas de suspensión".
Otra parte de Reglamento también contempla la práctica de las investigaciones para determinar si hay terceros involucrados en la patraña, para los cuales también hay sanciones establecidas. Pero en este caso eso no ocurrió. La cuerda reventó por el lado más flaco y la sanción ni siquiera fue ejemplar. Mejor no hubieran hecho nada.
Si en el Reglamento existe algún punto que sanciona estas faltas con multas, entonces será mejor que se legisle lo contrario, ya que es una manera fácil de propiciar la vagabundería, en medio de una hípica con premios de hambre y en donde el perder puede resultar mejor negocio que ganar.
Después salen quienes se preguntan, el por qué la gente está optando por jugar más carreras de simulcasting que las locales.
La respuesta es sencilla: En el simulcasting se juega contra la suerte y la habilidad de uno mismo, mientras que en las carreras locales hay que jugar contra la pista, los caballos, la gatera, los palafreneros, los entrenadores, los jinetes y finalmente contra los comisarios.
Nadie puede contra ese sistema!