Las perspectivas de la economía panameña a medio plazo son positivas, a juzgar por el desarrollo de los proyectos productivos en las áreas que ocupaban las Fuerzas Armadas de EEUU, orientados a la demanda externa. Así lo revela el Estudio Económico de América Latina y el Caribe 2000-2001, presentado ayer por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). El informe afirma que las autoridades panameñas prevén un crecimiento de la economía del 3,5 al 4 por ciento para 2001 y un menor nivel de inflación y de los tipos de interés locales.
En tanto, la actividad económica en Panamá el pasado año continuó la tendencia a la desaceleración, ya que creció sólo un 2,7 por ciento, frente al 4,4 por ciento de 1998 y al 3 por ciento de 1999. En consecuencia, el producto por habitante aumentó nada más que un 1,1 por ciento. El desempeño económico fue incluso inferior al esperado por las autoridades, a causa de la caída de la demanda interna, ya que la externa registró un repunte luego de dos años de retrocesos.
El debilitamiento, tanto de la inversión como del consumo, elevó el nivel del desempleo. El déficit público se incrementó levemente por la menor captación de ingresos tributarios, pero continuó siendo bajo, ligeramente por encima del 1 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB). La inflación volvió a ser casi nula, a pesar del aumento de los precios internacionales del petróleo, y se redujo el elevado déficit de la balanza de pagos.
El año 2000 también marcó un punto de inflexión para la economía panameña, tras completarse la transferencia del Canal de Panamá por parte del gobierno de Estados Unidos, a fines de 1999. Este acontecimiento, sostiene la CEPAL, significó un ajuste importante de la economía panameña, por la desaparición de los ingresos provenientes de las operaciones civiles y militares estadounidenses, aunque ya la economía venía compensando el impacto.
El mejor desempeño del sector exportador obedeció sobre todo al repunte de las reexportaciones de la Zona Libre de Colón y la continua expansión de otros servicios de demanda internacional. Mientras las exportaciones registraron un notable crecimiento, pese a las dificultades de las ventas de banano, las importaciones se redujeron por la caída de la demanda interna. Tras dos años de fuerte expansión, se agotó un ciclo de construcciones públicas en infraestructura, así como privadas en edificaciones comerciales, portuarias y hoteleras.
Por otra parte, el repunte del desempleo y el freno a la expansión acelerada del crédito al consumo, que se había basado en la abundancia de liquidez y agresivas estrategias bancarias, detuvieron el consumo privado. En la atonía de la actividad económica interna también influyó, según este informe, la incertidumbre de los agentes económicos a la espera de definiciones de política económica, entre ellas el perfeccionamiento del programa económico y la propuesta de reforma fiscal.
El comportamiento sectorial de la actividad productiva fue muy heterogéneo. Los servicios de demanda internacional mostraron un mejor desempeño, por el ritmo sostenido de la actividad en el Canal de Panamá, la reanimación de las operaciones en la Zona Libre de Colón, el aumento del turismo y el crecimiento constante del manejo de contenedores de carga en los puertos, entre otros factores.