El primer ministro del gobierno de transición peruano, Javier Pérez de Cuéllar, dijo ayer que su país apoya el llamado Plan Colombia, pero toma precauciones para evitar la infiltración de guerrilleros.
La preocupación de Perú coincide con las de Bril, Ecuador, Panamá y Venezuela, países fronterizos con Colombia.
Los países vecinos temen que el llamado Plan Colombia --un proyecto de unos 7.500 millones de dólares apoyado por Estados Unidos para erradicar la producción de coca y los grupos que la protegen-- empuje la violencia al interior de sus fronteras.
"El Plan Colombia merece apoyo de nuestro gobierno", afirmó Pérez de Cuéllar, ex secretario general de Naciones Unidas, en una conferencia con la prensa extranjera.
Sin embargo, advirtió que la violencia es un problema serio y por ello Perú "vigila sus fronteras de posibles infiltraciones, no sólo desde Colombia, sino a través de Ecuador".
Según analistas políticos el narcotráfico actúa en Colombia bajo la protección de los grupos guerrilleros Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y Ejército de Liberación Nacional, que mantienen en zozobra a la población con frecuentes atentados.
Perú, un país andino de 25,7 millones de habitantes que vivió una década de acciones guerrilleras que dejaron 25.000 muertos y 30.000 millones de dólares en pérdidas, redobló desde el anuncio del Plan Colombia la vigilancia de su frontera con el país vecino.