Perú alcanzó ayer un meritorio empate de 1-1 con Brasil en un intenso partido disputado en el Estadio Monumental de Lima, que le permitió recuperar sus esperanzas en las eliminatorias para el Mundial de Sudáfrica 2010 y tomar nuevo aire al entrenador José Chemo del Solar.
Más allá del punto obtenido, que pone a los peruanos con sólo dos unidades en la clasificación, el empate ha significado una inyección anímica poderosa para los locales, al demostrarse que pueden dar mucho más de lo mostrado hasta el momento en las eliminatorias.
Para los brasileños, su permanencia en el tercer puesto de la clasificación, con cinco puntos, los mismos de Colombia, y a cuatro del líder, Argentina.
Los incas salieron a encarar a Brasil desde el primer minuto de juego, con un despliegue solidario, gran voluntad de conjunto y la convicción de que en Lima era imprescindible, cuando menos, no perder.
Por eso, en la primera mitad se pudo ver un derroche de esfuerzo de los peruanos que, conscientes de la superioridad técnica y los pergaminos de sus rivales, se prodigaron para cortar los circuitos creativos entre Robinho y Kaká y el recuperado Ronaldinho Gaucho.
A pesar de lo aplicado del planteamiento peruano, Kaká demostró a los cinco minutos que cualquier descuido podía ser bien aprovechado por los "canarinhos", al enviar un remate desde unos 40 metros que fue bien controlado por el portero Diego Penny.
La réplica llegó tres minutos después, con un remate elevado de Jefferson Farfán.
El juego se concentró, a partir de entonces, en el medio campo, con un Brasil sólido en el control del balón y cauto al momento de manejarlo, aunque siempre con la mira puesta en enviar algún pase preciso para los latigazos de Robinho, Kaká o Vágner Love.
En Perú fue Juan Vargas el que por poco sorprende al portero Julio César, mientras que Pizarro envió, poco después, un balonazo potente que salió elevado tras gran pase de Guerrero.
Fue Vágner Love, sin embargo, el que hizo estremecer a todos los peruanos, a los 32 minutos, con un remate bajo que superó el esfuerzo de Penny y salió desviado por muy pocos centímetros.
El portero peruano se convirtió entonces en la figura de esos minutos, al cortar en gran reacción una veloz entrada del ariete Robinho.