Una peruana que asegura que su hijo y su esposo fueron asesinados por soldados en Lima en 1991, manifestó ayer a un funcionario de la cancillería japonesa su deseo de que Tokio entregue a Perú al ex presidente Alberto Fujimori para que sea enjuiciado. "Perdí a mi esposo y a mi hijo. El culpable de la muerte de mis familiares debería de ser enjuiciado", dijo Rosa Rojas Borda, según la cita divulgada por un funcionario de la cancillería que asistió a la reunión.
Rojas Borda ha dicho que su esposo y su hijo, de ocho años, murieron a balazos durante una fiesta que se celebraba en el distrito limeño de Barrios Altos, en 1991. Los dos figuraban entre un grupo de 15 participantes en la fiesta que presuntamente fueron asesinados a balazos por fuerzas de seguridad estatales.
La mujer, de 36 años, quien llegó a Japón a fines de octubre en una visita organizada por el grupo privado de defensa de los derechos humanos Amnistía Internacional, ha instado previamente a Japón a extraditar a Fujimori, quien gobernó con mano de hierro en Perú de 1990 a 2000. Rojas Borda hizo sus comentarios durante una reunión con Masuo Nishibayashi, subdirector general de la Oficina de Asuntos de América Latina y el Caribe de la cancillería, dijo el funcionario diplomático.