Perfil
- Margarita Vásquez: Magíster en Literatura Hispanoamericana (1998) y especialista en Literatura Panameña (2000) por la Universidad de Panamá. Magíster en Lexicografía Hispánica por la RAE desde 2002.
- - Catedrática en ejercicio de la Universidad de Panamá, donde ha sido directora de la Escuela de Español, directora de Cultura y vicedecana y decana encargada de la Facultad de Humanidades.
- Premios: Premio Rodrigo Miró Grimaldo de ensayo por Universidad de Panamá, 2001. Título del ensayo ganador: “Acechanzas a la literatura panameña”. Un ensayo con cinco preguntas y una esperanza. Es miembro correspondiente de la Academia Cubana de la Lengua.
Fiel a su aparente destino manifiesto de ser el centro de conexión del mundo, nuestro país cierra una semana y comienza otra como anfitrión de un evento trascendental.
A partir de hoy se reunirán en Panamá representantes de las 22 academias de la lengua española que hay en el mundo con el propósito de estudiar, debatir y analizar la situación del idioma que hablan más 500 millones de personas, y celebrar a la vez los 500 años del avistamiento del Mar de Sur, hecho que también contribuyó a ampliar los horizontes en materia de comunicación y lengua.

Así también lo entiende la doctora Margarita Vásquez, académica y secretaria de la Junta Directiva de la Academia Panameña de la Lengua, que por primera auspicia este evento que se extenderá hasta el miércoles 23 de octubre.
A juicio de Vásquez, docente universitaria y autora de numerosas publicaciones relacionadas con el tema, a pesar de las influencias, el español se mantendrá sano y fuerte, y el número de hispanohablantes será cada día mayor.
¿Qué representa para nuestro país, desde el punto de vista de la lengua, la realización del VI Congreso Internacional de la Lengua Española (Cile)?
Es la reafirmación, confirmación y celebración de los actos constitucionales de 1904-2004: la lengua oficial de los panameños es el español. Aunque sé que además presiona positivamente la economía, y el evento está dentro del ámbito político nacional e internacional, prefiero enfocar y enfatizar este sentido cívico.
"El español en el libro:
del Atlántico al Mar del Sur", ¿qué pudiéramos esperar de un tema, aparentemente, tan abarcador como este?
Podemos esperar un mundo de información. Por ser abarcador, ha sido posible incluir aspectos como los siguientes: el lector, el escritor, el editor, los libreros, las bibliotecas, los temas, la traducción, los libros de las academias de la lengua y de la Real Academia, el libro digital (los ilustradores, la fotografía, la caricatura), la enseñanza y el aprendizaje, la memoria libresca que nos llega de todos los puntos del mundo.
Entiendo que en esencia el congreso abordará el pasado, el presente y el futuro del libro escrito y publicado en lengua española.
Claro. Imagínese usted, se trata de visitar el pasado, que está vinculado con la historia de la lengua española y con la historia del libro; con la historia de la lengua oral y la de la lengua escrita. En la época actual, el libro en español puede haber sido escrito en Beijing y publicado allá. O puede ser la traducción al español de un libro escrito en ruso. O leemos La décima y la copla en Panamá(ensayo ganador del Miró en 1952) digitalizado y situado en la Biblioteca Nacional de Panamá. O podemos tener nuestra biblioteca personal de bolsillo en nuestra tableta. ¿Y el futuro? ¿Qué nos depara el futuro? Más y más hispanohablantes. ¿Cómo escribiremos? Parece que cada vez se acortan los escritos. ¿Escribiremos greguerías como Ramón Gómez de la Serna? Hay que preguntarle a la panameña Herlinda Charpentier Saitz, quien ha estudiado a Gómez de la Serna. En fin, ¿cómo serán los libros? Escribamos un cuento.
Usted representó a Panamá en el congreso anterior que no pudo darse in situ debido al terremoto en Chile, ¿qué expectativas personales tiene para el encuentro que será en Panamá?
¡Ay! que no llueva... que no caigan rayos y truenos espantables. Que el tránsito se aplaque; que todos los que han consultado a través de los años el Diccionario de la Real Academia asistan al homenaje que se le rendirá a los 300 años de la Real Academia Española; que lleguen buses del Ministerio de Educación con muchos maestros y profesores; que ojalá algún maestro haga una lectura coral con 500 estudiantes desde el Cerro Ancón para rememorar el 9 de Enero para que no se nos olvide nuestra historia. En fin, que sea un gran éxito.
En su calidad de secretaria de la directiva de la Academia Panameña de la Lengua, ¿hay algún planteamiento en concreto que pretendan presentar como corporación?
La Academia Panameña de la Lengua presentará el domingo en la noche una edición comentada de la novela "Núñez de Balboa", de Octavio Méndez Pereira, primer rector de la Universidad de Panamá.
En el contexto de la globalización, de la que no escapa la lengua, ¿qué avisora usted como especial en cuanto a longevidad o vigencia del español?
José de la Cruz Herrera como Rufino José Cuervo temieron que la lengua española se desmembrara en muchos dialectos como pasó con el latín. Hoy estamos seguros, con Humberto López Morales a la cabeza, que, en sentido contrario, el español se mantendrá sano y fuerte, y que el número de hispanohablantes será cada día mayor. Hablaremos inglés, hablaremos mandarín, guna, italiano, ngäbe, francés, patuá... y seguiremos hablando español.
En esa misma línea, ¿cuáles considera los principales retos que afronta la lengua española?
Primero, la proyección del español en internet. La Asociación de Academias de la Lengua, la Real Academia Española y el Instituto Cervantes realizan una labor extraordinaria en este sentido, y segundo, la enseñanza del español como lengua materna y como segunda lengua. Estos dos campos hay que cultivarlos amorosamente.
Dado que cerca de 500 millones de personas en el mundo hablan en lengua española, ¿cuáles debieran, a su juicio, ser los aportes principales de este congreso?
Abrir un debate que debe continuar en internet y en libros y revistas sobre las ideas planteadas en el VI Congreso Internacional de la Lengua Española.
A su juicio, ¿está Panamá caminando al ritmo necesario o suficiente con respecto a la velocidad con la que se está transformando el idioma?
Cada vez más, percibo notables diferencias entre los jóvenes que saben leer y escribir su idioma natal bien, y los que no lo han logrado al llegar a la universidad. Vivimos dentro de una cultura letrada. Algunos escritores, como el filósofo italiano Giovanni Sartori, piensan que la capacidad de razonar no se desarrolla bien si no se lee, sino que solamente se ven imágenes. Pero además, vivimos en una cultura múltiple. Muchos de nuestros estudiantes tienen como lenguas madres las lenguas originarias de Panamá. Cuando van a la escuela tienen que enfrentar una enormidad de información en español y en inglés. Esto hay que atenderlo urgentemente. Los panameños más humildes tienen hoy acceso a la educación. Esa educación tiene que ser de altísima calidad.
¿Se puede confiar en que esta será más una actividad académica que protocolar y de confraternidad?
De estas reuniones quedan siempre tareas, propósitos, anhelos.
Alguna reflexión final sobre el tema y congreso en general.
Los libros están en la memoria de aquellos que los han leído. De ellos nos queda siempre algo. Armamos con lo que leemos un tejido de saberes y modos de saber, de pensar, actuar, sentir, amar, incluso de morir. Hagamos que nuestros jóvenes vivan esta experiencia. Un reconocimiento especial al Instituto Cervantes, a la Real Academia Española y a la Asociación de Academias, al Ministerio de Educación, al Gobierno Nacional.
RAE cumple 300 años de estar al cuidado de la lengua española
La Academia Panameña de la Lengua realizará esta noche un evento con el propósito de celebrar los 300 años de fundación la Real Academia Española (RAE).
El mismo consiste en la presentación conmemorativa de la obra “Núñez de Balboa”, de Octavio Méndez Pereira, y tendrá lugar en la sala de actos de la Casona de la Academia Panameña de la Lengua, ubicada en Calle 50, hoy a partir de las 7:00 p.m.
La Real Academia Española fue fundada en 1713, a comienzos del Siglo de las Luces. Su propósito era trabajar en un diccionario y en una gramática del español. Entre 1726 y 1739 fue publicado el primer Diccionario de la Real Academia, llamado “Diccionario de Autoridades”, porque incluye muestras del uso de las palabras por los escritores distinguidos de la época.
Es el único diccionario que fue escrito así.