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Ph il Mickelson hace feliz a América

El zurdo Mickelson no falló un "putt" para "birdie" en el último hoyo, desde 4 metros y en bajada, que le llevó a la gloria de los campeones en Augusta.


El estadounidense Phil Mickelson, tercero en los últimos tres Masters, partía como líder para la última jornada por primera vez y en medio de un clamor popular que lo convirtieron en el eje sobre el que giraba todo el interés de un país en el Domingo de Resurrección.
Tiger Woods, en 2001 y 2002, y otro zurdo, el canadiense Mike Weir, le habían desplazado para convertirle en el eterno aspirante a la Chaqueta Verde.
Alejado Tiger, Mickelson no falló ayer y ganó el Masters de Augusta, esta vez ante un nuevo rival al que tuvo que cazar en los últimos hoyos: el surafricano Ernie Els.
El estadounidense no falló un "putt" para "birdie" en el último hoyo, desde 4 metros y en bajada, que le llevó a la gloria de los campeones en Augusta.
Els, que pensaba en un desempate, acabó segundo; el coreano KJ Choi fue tercero, a dos golpes, y el español Sergio García y el alemán Bernhard Langer empataron en la cuarta plaza, a seis impactos del nuevo campeón.
Mickelson hizo valer el trabajo técnico frente al psicológico en la ronda final. El moderno debate en el golf cayó del lado de la labor y refinamiento técnico, y no del aspecto puramente mental.
Ocurrió este debate en las horas previas al comienzo. Mickelson desplegó toda su batería en los entrenamiento con los hierros junto a su técnico, Rick Smith.
Sabía Mickelson, licenciado en psicología por la Universidad de Arizona, que en los momentos cruciales iba a necesitar precisión con los hierros cortos. Quizá por su licenciatura sabe bien de qué hablan los psicólogos deportivos en los momentos previos a la competición.
Y así ocurrió. El de San Diego, desde la calle del 18, agarró el "pitchin wedge" para dejarse un "putt" para "birdie" ganador.
Els, por su parte, no cejó en el empeño de practicar durante todo el Masters al lado de su psicólogo, el belga Jos Vanthispout.
El surafricano, con tres "Grandes" en su palmarés (dos Abiertos de Estados Unidos y un Open Británico), jugó para ganar (69 tiros), pero le adelantó en la última recta el deseado Mickelson.
Mickelson, con diecisiete "top-ten" en torneos de Grand Slam y tres terceros puestos consecutivos en el Masters, tuvo su recompensa.
A pesar del emocionante final, la mediocridad se instaló en los primeros nueve hoyos. Sin embargo, después se desató un pulso feroz por la Chaqueta Verde, digno del prestigio y la leyenda de este torneo.
"Birdies" y "eagles" sobrevolaban el campo sin detener sus alas. Els, Mickelson, Langer y Choi se disputaban en el tramo final la Chaqueta Verde más disputada de los últimos años.
La llegada al "green" del 18 fue vibrante. Mickelson necesitaba embocar un "putt" complicado y su delicado toque envió la bola al pequeño vacío del hoyo que lleva a la gloria.
El zurdo Mike Weir puso la Chaqueta Verde de forma merecida a otro zurdo, Mickelson.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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