Michael Phelps se declaró culpable ayer por conducir ebrio, casi tres meses después de ser arrestado, tras salir de un casino en Baltimore.
El nadador de 29 años fue sentenciado a un año de prisión, aunque la condena quedó suspendida. En cambio, tendrá que cumplir un año y medio en libertad condicional.
“Ahora tengo las herramientas para superar esto. Lo que hice estuvo mal, y cometí un gran error. Estoy entusiasmado por tener un futuro más brillante que mi pasado'', manifestó el nadador estadounidense al juez Nathan Braverman.