Dwigth Phillips, ex doble campeón mundial y olímpico, se ha mostrado sólido y consistente en sus primeras presentaciones del 2009. El de Norteamérica tiene ganas y ansias por volver a sentarse en el trono que le quitó el panameño Irving Saladino.
El lunes, en Hengelo, Holanda, tras ejecutar su quinto intento, Phillips se mostró eufórico, pues pensó que había superado el 8,56 que hizo el colonense en su tercera oportunidad, pero cuando miró el tablero, se lamentó al comprobar que cayó sobre los 8,54. A dos centímetros.
Arrancó fuerte.
Este año, tres de las cinco mejores marcas mundiales pertenecen al "jumper" norteamericano: el 1 de mayo plantó un brinco de 8,51; el 16 de mayo hizo 8,37 y el pasado lunes tocó los 8,54, el segundo mejor "performance" de la actual temporada, hasta ahora.
En Hengelo, el estadounidense también logró un 8,45, que momentáneamente le dio el primer lugar que, a la postre, le arrebató el orgullo de Panamá.
Tres años sin grandes saltos.
Phillips, cuyo “mánager” es la leyenda del atletismo Carl Lewis, no superaba los 8,50 desde el 2005, cuando, con 8,60, revalidó su cetro mundial en Helsinki.
Tras su exitoso 2005, el hoy ex monarca del salto largo tuvo tres años con un rendimiento irregular: en el 2006, lo más que saltó fue 8,32; en el 2007, 8,31, y en el 2008, 8,25.
¿Resurrección? Todo apunta a que Phillips, de 31 años, ha resurgido, como el Ave Fénix, de las cenizas, y viene dispuesto a reverdecer la gloria pasada, cuando ganó el oro olímpico en Atenas 2004 y los títulos mundiales de París (2003) y Helsinki (2005).
El atleta estadounidense -según reportes de "USA Track and Field"- ha trabajado mucho en su velocidad de entrada a la tabla, su principal argumento para extenderse a lo lejos; Phillips no es el saltador de tobillo fino, como lo son Saladino y antaño, el cubano Iván Pedroso, a quien destronó.
"Es un reto volver a la cima, es mi objetivo, para eso he venido preparándome, corrigiendo pequeños detalles", comentó el atleta.
Peligro para Irving.
De mantenerse consistente, Phillips representaría una gran amenaza para Saladino, quien, como todo atleta, tendría que cuidarse de sufrir un “bajón” en su rendimiento, circunstancia que, en determinado momento, le podría costar el puesto de honor en el podio ante Dwigth o cualquier otro rival.
Aunque es de todos conocido, la capacidad de “ajuste” que tiene el colonense en momentos decisivos, aspecto que esperamos siga intacto, por mucho tiempo, en él.