Tras un ataque arrasador de la guerrilla que dejó 31 muertos, incluyendo mujeres y niños, el defensor del pueblo y las Naciones Unidas exhortaron ayer a la humanización de la guerra.
José Fernando Castro, defensor del pueblo, criticó el ataque de la guerrilla del fin del semana contra Vigia del Fuerte y Bellavista, dos de las poblaciones más pobres de Colombia.
"Es urgente un acuerdo humanitario entre el gobierno, la insurgencia y las autodefensas para evitar mayor degradación de la guerra y excluir a la población civil del conflicto armado", dijo Castro dijo a periodistas después de una reunión con el comandante de las fuerzas militares, general Fernando Tapias.
Agregó que el gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) deben cambiar la agenda de negociaciones para darle prioridad a un acuerdo humanitario.
"Primero está el ser humano, primero está la vida y después la economía", dijo Castro al señalar que no es posible seguir hablando en la mesa de negociaciones de fórmulas para combatir el desempleo mientras "se extiende el dolor y la desolación que está dejando el conflicto armado".
Simultáneamente la Oficina en Colombia del alto comisionado de las Naciones Unidas para los derechos humanos instó "vigorosamente a las FARC, al ELN, a los paramilitares, así como a todos los participantes en las hostilidades, a poner fin a los ataques contra la población civil y a los actos de crueldad que incluyen a los propios combatientes".
Durante el ataque contra Vigía del Fuerte el sábado y domingo, centenares de guerrilleros de las FARC mataron a una madre y sus dos pequeños hijos lanzándoles una granada, mientras estaban refugiados en su humilde choza de madera, según relatos de los sobrevivientes.
"No es una acción militar matar a una madre y a sus dos pequeños hijos", dijo hoy el general Tapias, tras su reunión con el defensor del pueblo y exhortó a los colombianos a no olvidar a sus muertos.
"Colombia es un país raro: hoy todo el mundo está pensando en el partido de fútbol (Colombia-Brasil) y ya se olvidó de los 31 muertos que hubo ayer.
Olvidó que esos colombianos dieron su vida por el país, pero ya nadie los llora", agregó el jefe militar.
El alcalde de Barranquilla, Bernardo Hoyos, afirmó que la matanza de humildes pescadores no puede ser catalogada como un acto de insurgencia sino de "masacre abierta".
El sepelio colectivo de 15 de los 23 policías muertos se realizó ayer aquí. El cortejo fúnebre fue encabezado por el vicepresidente Gustavo Bell, en medio de desgarradoras escenas de dolor de los familiares de las víctimas.