La clase política criolla, personalidades e instituciones cívicas demandaron ayer la renuncia del alcalde de La Paz, el populista Germán Monrroy, acosado por denuncias de corrupción.
A siete meses del final de su mandato en el municipio más importante de Bolivia, Monrroy, criticado también excentricidades, compareció en la tarde de ayer ante el Consejo municipal sobre la venta, durante su gestión, de 893 hectáreas de tierras municipales en un suburbio exclusivo de la capital.
La tentativa de relevo del alcalde paceño -que la semana pasada se enfrentó contra todos por su indeclinable decisión de contratar al club argentino Boca Juniors por un cuarto de millón de dólares de las arcas municipales para los actos de la efeméride local- conlleva la decisión política de partidos de la oposición y el oficialismo, por primera vez coincidentes desde 1997.
"Tendrán que sacarme a golpes", replicó Monrroy, acusado por juntas vecinales de la zona sur de La Paz de "lotear" áreas verdes en un negocio que habría redituado más de 60 millones de dólares.
La comparencencia de Monrroy ante el legislativo edil abrió la posibilidad de enfrentamientos, razón por la cual la policía dijo que montará un cerco de seguridad dentro y fuera del Palacio Consistorial de La Paz.