El ex dictador chileno, Augusto Pinochet, que ayer cumplirá 86 años, tiene su salud "muy deteriorada", afirmó ayer el general retirado, Luis Cortés Villa, director ejecutivo de la Fundación Pinochet, al asistir a una misa en su homenaje.
"Mi general está anímicamente muy bien, pero físicamente yo lo encuentro muy deteriorado, lo que es propio de su edad y de sus enfermedades, a pesar de que está muy bien controlado por los médicos", aseguró a la prensa el estrecho colaborador de Pinochet, quien gobernó el país entre 1973 y 1990.
Sus partidarios celebraron una misa en la Vicaría General Castrense para festejar su cumpleaños número 86 y "rezar por su mejoría", pero a diferencia de años anteriores sus adherentes no esperarán ningún mensaje, como el año pasado cuando se difundió un saludo grabado en la cena de gala en honor a su natalicio.
Al oficio religioso celebrado por el sacerdote Iván Wells, asistieron su esposa Lucía Hiriart y su hijo Marco Antonio Pinochet, oficiales en servicio activo del Ejército, empresarios y seguidores, evidenciándose la ausencia de políticos de derecha.
"No nos parece extraño (la ausencia de políticos de la Alianza por Chile), porque la misa, hoy día, era para todo el mundo. No había invitación especial a nadie. Los templos de Arica a Punta Arenas están haciendo estas celebraciones de actos litúrgicos a petición de mi general", indicó Cortés Villa.
Agregó que "la cesantía, los problemas que hay en el país no permiten hacer ostentación de comidas como la que teníamos en Casapiedra (centro de eventos). El nos ha pedido que seamos muy sobrios, muy sencillos en esta celebración".
Informó que Pinochet celebrará hoy su cumpleaños en familia con un almuerzo, en la localidad costera de Bucalemu, al oeste de Santiago, donde recibirá la visita de todo el directorio de la Fundación Pinochet, encabezado por su presidente, el empresario Hernán Briones.