Los abogados que buscan extraditar al ex dictador chileno Augusto Pinochet para ser juzgado en España cerraron su caso ayer diciendo que es absurdo argumentar que los métodos usados por la policía durante su régimen no constituyen actos de tortura.
Los abogados de Pinochet habían concluido su defensa antes alegando que algunas de las técnicas de la policía durante su régimen también fueron usadas por los británicos en Irlanda del Norte y tribunales europeos determinaron que no eran tortura.
Alun Jones, el abogado británico que representa a España, rechazó el argumento al decir que, considerando los detalles de los cargos contra Pinochet, es "ofensivo" sugerir tal cosa.
Jones se refirió a un caso que según los abogados de Pinochet no constituía tortura porque la víctima murió instantáneamente a consecuencia de descargas eléctricas por parte de la policía. Señaló que el hombre sufrió quemaduras en todo el cuerpo y fue objeto de una severa golpiza.
"Uno tiene que pensar en eso por un momento", dijo, agregando que afirmar que no es tortura "es simplemente absurdo".
El ex gobernante militar, de 83 años, permanece bajo arresto domiciliario cerca de Londres. La audiencia de extradición, que lleva ya tres días, podría terminar el jueves, aunque no se espera que la decisión sea anunciada de inmediato.
Los abogados de Pinochet también alegaron que el ex dictador no podía ser considerado responsable por todo lo que ocurrió en Chile bajo su régimen, especialmente las actividades de policías "ordinarios". No obstante, Jones dijo que no importa si Pinochet tuvo conocimiento de cada caso de tortura por adelantado o si fue informado después, "lo que se hizo, se hizo siguiendo un curso de conducta que él alentaba activamente".
Fuera de la corte, los opositores de Pinochet acusaron a los abogados del ex dictador de recurrir al chantaje emocional al mencionar las actividades británicas en Irlanda del Norte.
"Creo que la defensa está jugando una carta burlesca, usando el chantaje emocional sobre la situación en Irlanda del Norte para tratar de trivializar esta cosa", dijo Vicente Alegría, líder del Comité de Chile contra la Impunidad.
Los abogados de Pinochet tendrán una última oportunidad para responder a Jones hoy, antes de que Bartle considere su decisión.
El juez no ha dado indicios de cuánto tiempo podría demorar, pero muchos observadores creen que tomará alrededor de dos semanas.
Chile informó oficialmente el miércoles a España que presentará "antes de fin de año" una demanda en el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya contra la falta de jurisdicción española para procesar al ex general Augusto Pinochet.
"Nadie quiere ser demandado y tampoco es grato demandar. Nos hemos visto obligados a esa opción establecida en la Convención" contra la Tortura -firmada por Chile y España-, dijo el director del Departamento Jurídico de la Cancillería chilena, Jaime Lagos, tras informar oficialmente al gobierno español de la gestión.
Aclaró que esta demanda no tiene "ninguna vinculación con el proceso de Londres" sobre la extradición de Pinochet a España, el que seguirá su curso normal.
Por otro lado se anunció la muerte de Gustavo Leigh, ex comandante en jefe de la Fuerza Aérea chilena y uno de los líderes del golpe de estado de 1973.
Leigh, quien ordenó el bombardeo del palacio de La Moneda e integró junto a Pinochet la junta militar que derrocó al ex presidente socialista Salvador Allende, se encontraba internado desde hace cinco días en el hospital de la Fuerza Aérea.
"Podemos confirmar esa información. Al parecer falleció de un problema vascular hace unos momentos", dijo a Reuters un portavoz de la Fuerza Aérea.
El ex general Leigh fue uno de los hombres duros en los primeros años del régimen militar que gobernó Chile entre 1973 y 1990.
"Hay que extirpar el cáncer marxista", fue una de sus primeras frases, cuando tomó el poder junto a Pinochet y los jefes de la armada y la policía uniformada.
Pero en 1978, luego de una consulta popular que dio pie a Pinochet para autoproclamarse presidente de Chile, Leigh fue destituido de la junta y de la fuerza aérea y se transformó en uno de los más férreos enemigos del ex dictador.
El ex jefe de FACH se negó a aceptar la personalización del poder que perseguía Pinochet, detenido en Londres desde octubre del año pasado a petición de un juez español que quiere extraditarlo y juzgarlo por crímenes de lesa humanidad.
"Pinochet fue sintiendo, por su manera de pensar, como que yo tenía interés en desplazarlo a él del mando de la junta, cosa que nunca se me pasó por la mente que hiciera", declaró Leigh en una de las últimas entrevistas que dio a una canal de la televisión chilena.