El general Augusto Pinochet, debido a lo que sus familiares y allegados consideran alarmante deterioro de su salud, aceptaría pedir a Inglaterra su liberación por razones humanitarias.
El comandante en jefe de la Armada, Jorge Arancibia, quedó con esa convicción luego de reunirse ayer durante dos horas en Londres con el ex dictador en la residencia donde cumple el arresto domiciliario que se le impuso mientras se resuelve su extradición a España.
"Esa es una alternativa factible de aplicar y quizás en el tiempo la que esté más adecuada a la condición de salud de él", dijo Arancibia en declaraciones en Londres a periodistas chilenos.
El jefe naval viajó a la capital inglesa para reunirse con Pinochet, pero algunas versiones de prensa señalan que también sería portador del parecer de todas las fuerzas armadas respecto a aceptar pedir su liberación por razones humanitarias.
El jefe del Ejército, Ricardo Izurieta, expresó hace dos días en un semanario que le parece bien "analizar todas las alternativas que tengan como objetivo traer de regreso al general Pinochet, lo antes posible". Arancibia confirmó informes médicos y aseveraciones de familiares de Pinochet de que "se le ve físicamente desmejorado" y decaído.
Pinochet, de 83 años, rechazó inicialmente, según sus voceros, invocar la razón humanitaria, pero después ha mostrado disposición a hacerlo por su deterioro físico por la prolongación indefinida que puede tener el juicio de extradición, que se inicia el 27 de septiembre.
La familia Pinochet, sin embargo, se niegan a reconocer abiertamente que el único camino rápido que parece quedarles para obtener la liberación del anciano y enfermizo ex dictador es el invocar la razón humanitaria. Marco Antonio Pinochet, el hijo menor del general, dijo ayer a su retorno a Santiago que "no he pedido clemencia. Lo que pido es justicia y creo que en España no la hay, porque allí él está prejuzgado".
El canciller Juan Gabriel Valdés manifestó anoche a la televisión estatal que su colega británico Robin Cook le dijo hace dos meses respecto a la razón humanitaria que "efectivamente el gobierno británico no tiene intenciones de esperar una situación de deterioro terminal en la medida que existan las razones para hacerlo".
Para respaldar el argumento humanitario el gobierno enviará este mes a Londres a médicos que certifiquen el estado actual de Pinochet, quien padece de diabetes, de la próstata, artritis en una rodilla y porta un marcapasos en el corazón. Un examen practicado el mes pasado por un médico inglés y otro del Ejército chileno señaló que el octogenario ex gobernante se encuentra en "riesgo de muerte" por los efectos del prolongado encierro forzado y por su deterioro físico.