La familia y los abogados defensores desean evitar que el general Augusto Pinochet sea sometido a exámenes para determinar si tiene capacidad mental para enfrentar un juicio por violaciones a los derechos humanos durante su dictadura.
El estado de salud de Pinochet, de 84 años, será uno de los elementos que su defensa esgrimirá a partir del próximo miércoles cuando la Corte Suprema resuelva en definitiva si confirma el desafuero ya concedido por una corte o le mantiene las prerrogativas que goza como senador vitalicio.
Al igual como lo hiciera en los alegatos en mayo ante la Corte de Apelaciones, que le levantó la inmunidad, la defensa del ex dictador se propone evitar que los exámenes médicos a que algún momento podría ser sometido, si se confirma el desafuero determinen algún grado de demencia.
La ley chilena establece que la única forma que un inculpado pueda ser eximido de enfrentar su responsabilidad penal es que exámenes médicos determinen su demencia o locura.
"De lo contrario estaríamos avalando la tesis del gobierno, que primero quiere verlo desaforado y luego que sea declarado públicamente como un hombre enfermo y demente", señaló hoy el diario La Tercera según "fuentes cercanas" a la defensa.
El diario sostuvo que la familia y el equipo de abogados que defienden a Pinochet quieren evitarle el agravio de ser declarado demente.
No obstante, buscarán que la Corte Suprema determine exámenes antes de resolver el desafuero como una forma de darle las condiciones del debido proceso.