Cientos de partidarios del ex dictador chileno Augusto Pinochet concurrieron ayer hasta su casa de campo para darle su apoyo, mientras su defensa delineaba una estrategia para tratar de revertir la orden de detención y procesamiento dictada en su contra por un juez.
"No sentimos odio, sentimos pena por la gente que ha sufrido. Pero también nosotros hemos sufrido", dijo Lucía Hiriart, esposa del ex gobernante, al saludar a quienes llegaron hasta su residencia veraniega de la costa del Pacífico, unos 130 kilómetros al suroeste de Santiago.
Pinochet reposa en su finca, tras sufrir una amenaza de infarto cerebral tres días antes del fallo del magistrado Juan Guzmán, quien investiga 215 querellas en su contra por crímenes durante su régimen.
"Hago responsable a Guzmán de la vida de mi padre", dijo en la noche del lunes Lucía Pinochet, hija del ex dictador.
Esta dura frase subrayó que tanto la familia como la defensa del ex gobernante están alineados en la idea de apelar basados en razones humanitarias, más que en la presunción de inocencia.
"Con cierta certeza, creo que todo el tema ahora quedará centrado en la parte médica", dijo a Reuters el analista político Ricardo Israel.
El ex general, de 85 años, quien gobernó Chile con mano de hierro entre 1973 y 1990, aguardaba el martes la notificación de su arresto domiciliario, que deberá cumplir en su casa de campo.
Unos 500 "pinochetistas", mayormente mujeres y jóvenes, portaron banderas para seguir la caravana de buses y automóviles que llegó a las puertas de la residencia campestre del retirado general.
Allí acusaron al juez de parcial, injusto y blando ante las supuestas presiones de que ha sido objeto. En un cartel un manifestante incluso lo insultó indirectamente: "Guzmán, su madre no tiene la culpa".
ESTRATEGIA PARA DETENER JUICIO
Al mismo tiempo, los abogados del octogenario militar estructuraban en Santiago una estrategia para apelar el dictamen del magistrado, basada, como ha sido hasta ahora, en que la salud de Pinochet no es la adecuada para enfrentar un juicio.
"Nos vamos a tomar todo el tiempo posible para estudiar el tema, porque es muy complejo", dijo a Reuters el coordinador de la defensa de Pinochet, el general retirado Guillermo Garín.
Los defensores continuarán con una batalla que en principio perdieron, pero que, según analistas, tarde o temprano ganarán.