El ex dictador chileno Augusto Pinochet será examinado a partir de hoy, miércoles, por tres médicos británicos a instancias del Gobierno chileno, que pretende que sea puesto en libertad por razones de salud.
Tras pasar las fiestas de Navidad y Año Nuevo bajo arresto domiciliario, acompañado de familiares y amigos, Pinochet, de 84 años, se dispone a someterse a unos exámenes médicos que podrían servirle de salvoconducto para regresar a su país.
Detenido en Londres el 16 de octubre de 1998 a raíz de un auto del juez español Baltasar Garzón por delitos de violación de los derechos humanos durante la dictadura chilena, Pinochet ha luchado durante los últimos 14 meses en los tribunales londinense para evitar su extradición a España.
Pero el 8 de octubre pasado, el juez Ronald Bartle, del tribunal de Bow Street de Londres, dictaminó que podía ser extraditado a España por 34 delitos de tortura y uno de conspiración para la tortura.
Los abogados de Pinochet preparan ahora una apelación contra el veredicto de Bartle que deberán presentar en una vista judicial que comenzará en el Tribunal Superior de Londres el 20 de marzo próximo.
El reconocimiento médico de hoy responde a la petición del Gobierno de Santiago al Ejecutivo británico para que ponga en libertad a Pinochet por razones humanitarias, alegando su avanzada edad y estado de salud.
Con los resultados de los exámenes en la mano, el ministro del Interior británico, Jack Straw, podrá decidir si sigue adelante el proceso de extradición o si, por el contrario, el general retirado puede regresar a su país.
Pero Pinochet no parece tener muchas esperanzas en que los exámenes médicos le sirvan para regresar a Chile y evitarle un largo proceso de apelaciones y, en última instancia, su extradición a España, según comentó a