Con el incremento de canchas de golf, Panamá se ha ido ganando un sitial sumamente importante a nivel mundial en el turismo deportivo. A raíz de esto, muchos extranjeros viajan anualmente a nuestro país, inspirados por el placer de disfrutar de este deporte de reyes.
A pocas horas de la ciudad capital, y complementando los atractivos que tiene el Hotel Royal Decameron, se encuentra el Mantarraya Golf Club by Royal Decameron. Sus 18 hoyos están embelesados por un paisaje sobrecogedor, donde el verdor de la naturaleza se mezcla con la pasión por el juego.
“Al jugador de golf le gusta tener un escenario bonito mientras está jugando. El hecho de tener una cancha dentro de un hotel es un atractivo para el turismo, porque atrae al golfista, que es un turista de élite”, manifestó el Sr. Jorge Loaiza, presidente del Mantarraya Golf Club by Royal Decameron.
Además de ser el albergue de distintos torneos nacionales, esta locación fue la casa del legendario torneo que realiza el Golf Channel y también lo albergará el año próximo.
“Los directivos del Golf Channel recorrieron las canchas de Panamá y tomaron la decisión de realizar el torneo en nuestra cancha, porque nuestro hotel es de los pocos que tienen un gran capacidad para recibir a tantos jugadores”.
Como anillo al dedo
Desde el primer momento que uno escucha hablar al Sr. Loaiza se percibe el amor con el que disfruta del golf, no es un simple aficionado más. Y este amor comenzó así ...
“Accidentalmente, un amigo me llevó una tarde a practicar el deporte y yo le dije que me parecía ridículo estar detrás de una bolita toda la tarde, pero con el tiempo me di cuenta que pegarle no era tan fácil y desde el inicio para mí fue un reto”.
De lejos parece fácil pero de cerca no lo es.
El que no ha jugado golf pensará que es sumamente fácil, pero la realidad es que es uno de los deportes más difíciles, ya que implica un nivel de concentración que raya en la perfección y esto lo sabe a cabalidad el Sr. Loaiza.
“Yo considero que es el deporte más difícil que hay en el mundo, porque hay tantos detalles mínimos de sincronización, que si uno de estos falla, todo falla”.