¿Cuándo le avisaron que necesitaban a Durán para pelear?
“Me encontré a un empresario de boxeo de origen asiático; él estaba con la gente de Leona, era un lunes 19 de febrero de 1968. Me dijeron que tendrían una cartelera boxística en 4 días y necesitaban un peleador profesional sin mucha experiencia, para enfrentarlo a Carlos Mendoza, que ya tenía 3 peleas profesionales”.
¿Pensó enseguida en llevar a Durán?
Sin pensarlo dos veces, me acordé de Roberto, a quien entrené de amateur y me dio los mejores triunfos, pero le había sido difícil llegar más lejos por situaciones con los militares.
¿Cómo hicieron para entrenar con tan pocos días?
“Cuando me dijeron de la pelea, fui a buscarlo al Hotel Roosevelt, trabajaba de asistente en mantenimiento. Roberto estaba montado en una escalera y le dije que se bajara de allí, que él no estaba para eso, y debía cuidarse, que le había salido una pelea a 4 asaltos, cuya paga sería 25 dólares. A lo que Durán me respondió, que por esa paga mataba a cualquiera”.
¿Pero exactamente cuándo entrenaron?
“Fue poco. Roberto comenzó a entrenar el martes 20, se resintió los nudillos, ya que tenía tiempo sin entrenar y traté de sobrellevar esa molestia durante los dos días siguientes”.
¿Cómo era el ambiente para la pelea?
“La verdad no había mucho. Era tiempo de carnaval, recuerdo que se presentaban Tito Puente y Orlando Contreras, además se presentaba El Santos, así que la verdad se hablaba poco. Aunque la Arena de Colón no estuvo vacía, porque peleaba Miguel Riasco y “Ñato” Marcel”.
¿Las puntuaciones indicaron que Durán ganó todo los asaltos?
“Sí, fueron cuatro asaltos donde Roberto boxeó bien y dominó. Estábamos contentos por la victoria. Aunque fue un triunfo simple, veníamos felices en nuestro bus de Panamá-Colón”.
¿Se imaginaron que llegaría lejos?
“Roberto es un guerrero, pero en ese momento nunca lo imaginaríamos”.