Nadie me quita la idea de que el corazón de un poeta sangra por dos, nadie me saca de la cabeza la certeza de que detrás de los ojos del poeta anida el ave del dolor de todos; yo tengo fe, igual que tantos, en que la palabra poética hace germinar mundos, y mundos nuevos.
Alguna vez leí que los asesinos del salvadoreño Roque Dalton, cuando dieron la orden de asesinarlo, dijeron algo así: “Mátenlo dormido; es poeta y los poetas sufren más”. Una vez llegué a preguntarle a mi apreciada profesora Elsie Alvarado de Ricord, después de una clase universitaria, cómo surgió el poema “A los héroes panameños”, que recoge su rabia y su grito de dolor por los Mártires de Enero en aquel crucial año de 1964. Su respuesta me confirmó aquello de que el corazón del poeta sangra por dos, y entendí su estado de ánimo cuando escribió, casi al unísono con el tableteo de las armas apuntadas al corazón de nuestros muchachos:
“¿Quién responde con pólvora a las notas
de nuestro Himno Nacional, quién pudo
infestar nuestra atmósfera de gases,
qué soberbia ancestral mueve esas manos
que destrozan así nuestra bandera?
¿Por qué regáis la muerte en nuestro suelo.
Desleales inquilinos zoneítas?”
Pero también entendí que tras esas emociones encontradas venía, ráfaga de luz, la palabra visionaria, por entonces solo esperanza, pero hoy, 48 años después, una verdad irrebatible:
“La sangre de los héroes no es estéril:
es río desbordado que fecunda
con dolor, las entrañas de los pueblos”.
Voz de advertencia ante lo que se vive y lo que vendría expone así mismo Bertalicia Peralta en su poema “9 de Enero: un minuto de silencio”:
“Hay oraciones tendidas hasta el cielocon una urgente condición de reto […]
nosotros, compañeros, que sentimos en la carneel golpe seco de las balasel último gemido de los mártiresvamos a gastarnos la existencia para sembrarde mástiles la tierra”.
Y en “Soberana presencia de la Patria”, proclama Diana Morán, en su condición de poeta doliente, con el corazón marchito, pero abierto aún a la esperanza, que no la desengañaría:
“La sangre de los hombres es historia viviente
savia que da la muerte se incorpora
soberana presencia de la Patria.
El gorrión machacado en la lengua de un héroe
fertiliza el reposo de su hielo
y hace nido en la marcha su clarín de conciencia”.
En este enero en que hemos hecho espacio para recordar a los héroes y mártires de las jornadas que, en 1964, enaltecieron la historia patria, sean estos fragmentos poéticos (apenas una muestra del amplio abanico literario en torno a la fecha) un sencillo homenaje al significado de aquella gesta que nunca debe ser olvidada.
Que la palabra te acompañe.