Panamá, en los últimos cuatro años, ha despertado el interés en el ámbito del turismo e inversiones, pero además, esa magia se ha contagiado al mundo de la literatura.
Javier Alvarado, joven poeta panameño ganador del Premio Internacional de Poesía "Rubén Darío" 2011, y de otros galardones, lo comprobó en su reciente participación en el XXII Festival de Poesía de Medellín, evento que congregó a 73 poetas de 50 países de todos los continentes, quienes leyeron sus versos, como una voz contra la violencia.
Alvarado compartió a Dia D que "hay mucha avidez por conocer la poesía que se hace en Panamá". La razón es que los poetas aducen que, a pesar de la cercanía con Colombia, se conoce tan poco.
Advierte que no son solo los colombianos, sino de otros países, pues le decían que son muy pocos los nombres que se conocen fuera debido a que antes no había tantos festivales como ahora ni las facilidades de comunicación y publicación de las que están gozando los nuevos.
"A los poetas que nos precedieron les costó mucho y algunos de ellos aparecen en antologías y estudios serios, pero son muy pocos los nombres que se conocen afuera".
Por ejemplo, un poeta de Venezuela le habló de Rogelio Sinán por la edición que se hizo de su obra en la Biblioteca Ayacucho, y uno de Colombia, de Manuel Orestes Nieto, por sus premios de poesía, y un paraguayo conocía a Consuelo Tomás, a raíz de un festival de poesía.
"Son muchos los factores. Ese desconocimiento de la poesía panameña se irá acabando con el tiempo, con las obras de los poetas panameños que trabajan con seriedad y autenticidad", aseguró.
Alvarado fue invitado por Panamá y era el único por Centroamérica.
Tuvo la oportunidad de compartir con grandes del continente como Arturo Corcuera de Perú; Jotamario Arbeláez, Jaime Jaramillo Escobar, colombianos; Jacobo Rauskin de Paraguay, con poetas jóvenes de Colombia (Fadir Delgado, Edwin Rendon, Larry Mejía) y de España (Raquel Lanseros) y de otras latitudes y lenguas.
"Fueron ocho días de mucha actividad, recitales en ciudades y hasta un día nos enviaron en avión a una lectura a Bogotá, Colombia", expresó con regocijo.
A cada autor se le daba 15 minutos para leer un poema, debido a la cantidad de participantes, explicó.
Este año, el festival se dedicó a los Pueblos Originarios.
En el Festival de Medellín no se compite, sino es un reconocimiento a la dedicación, a la obra; es un tiempo de lecturas alternas en varias partes de esa ciudad y de otras del país, gracias al esfuerzo que realiza Fernando Rendón, su hijo Luis Eduardo y un equipo de personas y traductores, comentó Alvarado.
La calidad de las obras es muy buena, como la seriedad y trayectoria, dijo el escritor quien ha ganado, entre otros, el Premio Nacional de Poesía "Pablo Neruda" 2004, como una mención en el premio Casa de las Américas 2010.