La participación personal de un político de relevancia en Brasil, el gobernador de Sao Paulo Geraldo Alckmin, en la liberación del magnate de la televisión Silvio Santos, tomado como rehén el jueves en su propia casa, generó un debate sin precedentes en Brasil.
"Cada caso es diferente, pero en una situación límite cualquiera de nosotros tiene el deber de atender una solicitud de esas", declaró el gobernador al defender su participación directa.
El jueves, casi siete horas después de que el secuestrador Fernando Dutra Pinto entrara en la casa del magnate televisivo y lo retuviera a mano armada, Alckmin se presentó personalmente al lugar para garantizarle al delincuente que la policía no lo mataría. En quince minutos se resolvió la situación, el secuestrador se entregó y Santos fue liberado sin un rasguño.
El propio Silvio Santos llamó a una emisora de radio para defender al gobernador, asegurando que el secuestrador le había dicho "que no sería encarcelado, que mataría o moriría. Y si el gobernador no hubiese ido a mi casa, puedo garantizar que me hubiera matado.