No es un secreto: si el martes el Rommel Fernández hubiera acogido a la misma cantidad de fanáticos que el pasado viernes ante Costa Rica, hoy estaríamos hablando de una tragedia sin precedentes en el fútbol panameño.
Porque la “seguridad privada”, la cual fue contratada por el ente presidido por Ariel Alvarado, no ha llenado las expectativas de ninguno de los partidos que se han jugado en el Rommel.
Ni contra Venezuela ni contra Costa Rica ni, ahora, contra Trinidad y Tobago hemos estado -en materia de seguridad y organización- a la altura de lo que representa actualmente el mejor coliseo de Centroamérica.
Problemática.
¿Hasta cuándo el público panameño tendrá que sufrir porque la seguridad tiene muchas deficiencias? ¿Cuándo será que la Fepafut se pare firme y entregue las credenciales uno o dos días antes del partido y no el mismo día?
Todo, actualmente, es un caos total, tanto así que ayer quedó de muestra una gran cantidad de quejas por parte de los fanáticos, los cuales fueron reprimidos por unos seguridad que tienen pinta de ‘washiman’ de discotecas.
Opiniones.
Muchos se quedaron atónitos cuando se enteraron de lo que había ocurrido dentro del estadio después de terminado el cotejo.
Nadie se imaginaba que mientras se llevaba a cabo la conferencia de prensa con los técnicos protagonistas del partido, afuera se cocinaba una batalla campal entre, supuestamente, trabajadores de Pandeportes y miembros de la empresa de “seguridad”.
Para Pedro Castillo, quien trabajó como comisario del Panamá-Trinidad y Tobago, el comportamiento de los ‘vestidos de negro’ contra los representantes de la prensa panameña no fue el más adecuado.
“No era para eso, ya que ellos (periodistas y fotógrafos) estaban cubriendo el evento deportivo”, manifestó ayer Castillo -que le contó todo a Ariel Alvarado-, quien quedó impresionado al ver todo lo que sucedía dentro del recinto: “Yo vi cuando los seguridad estaban empujando a los periodistas”.
Pandeportes aparece.
Según Víctor Pino, administrador del Estadio Rommel Fernández, las empresas de seguridad que están contratando para vigilar lo que sucede no están capacitadas para tratar a las personas como se debe.
“Tenemos que, en los eventos de fútbol, la Fepafut es la encargada de traer la seguridad”, expresó Pino.
Además, Pino afirmó que “ellos traen su propio equipo de seguridad, el cual quiere hacer las cosas sin consultarnos a nosotros que somos los que día a día laboramos en el estadio. Por eso es que se extralimitan, que no hacen caso y que se adueñan del coliseo”, finalizó.
Por otra parte, 10 Deportivo trató de contactar al director de la Policía Nacional, Gustavo Pérez, y al presidente de la Fepafut, Ariel Alvarado, para conocer sus posturas, pero no logró conseguirlos.