El futbolista Serginho, del Sao Caetano de Brasil, quien murió el miércoles luego de sufrir un paro cardio-respiratorio en un partido por el torneo de ese país, fue sepultado ayer viernes mientras que la policía informó que comenzará una investigación sobre el caso.
Cientos de personas vieron el traslado del ataúd de Serginho al cementerio del poblado de Coronel Fabriciano, en el estado de Minas Gerais, donde el futbolista comenzó su carrera.
La policía de Sao Caetano dijo que investigará las circunstancias que rodearon la muerte del futbolista en el partido de su equipo ante el Sao Paulo. El arquero de Sao Caetano Silvio Luiz dijo que pruebas de rutina mostraron este año que Serginho, de 30 años, tenía problemas cardíacos.