El jefe de la policía federal, comisario Pablo Baltazar García, admitió ayer que está investigando si algún personal de esa fuerza de seguridad estuvo involucrado en recientes robos a bancos, realizados en forma incruenta y con detallada información sobre su funcionamiento interno. García declaró a la prensa que "se está investigando a una serie de personas relacionadas con el contexto donde se realizaron los asaltos a bancos, pero recién estamos en la etapa de investigación. Nosotros no descartamos ninguna posibilidad".
El jefe policial fue consultado acerca de una denuncia que publica hoy el matutino Página 12, de que "dos hombres de la Policía Federal están en la mira por tres robos cometidos en mayo y junio. En todos los casos los ladrones tenían información exacta sobre el funcionamiento de los bancos y las medidas de seguridad aplicadas. También estarían involucrados ex miembros de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE)".
El diario agrega que los robos, que en total produjeron a sus autores un botín superior a los tres millones de dólares, se perpetraron contra sucursales de los Bancos Nazionale del Lavoro, Ciudad y Supervielle. Ocurrieron los días 21 y 27 de mayo, y el 1 de junio.
Los ladrones "supieron por dónde entrar, invocaron nombres concretos, se llevaron las cintas de video del circuito cerrado, ingresaron al tesoro de cada banco, conocían todos los mecanismos de seguridad".
Página 12 agrega que la investigación fue iniciada por la división Asuntos Internos de la policía y "apunta a dos miembros de la policía federal con abundante información, proveniente de otra división, la de Seguridad Bancaria. Pero además la investigación abarca a ex oficiales, a delincuentes comunes y también a integrantes del Servicio Penitenciario". Estos asaltos a sucursales bancarias produjeron a sus autores, en 1998, unos seis millones de dólares. En lo que va de este año las sumas robadas alcanzan los ocho millones.
La policía y el sindicato de empleados bancarios está exigiendo nuevas y más sofisticadas medidas de seguridad, que hasta ahora los Bancos han rechazado por onerosas, recordando que ya están pagando elevadas primas de seguro, y que además corresponde a la policía brindar la necesaria seguridad.
Entre las nuevas medidas que reclaman el sindicato y la policía, para proteger las vidas de sus miembros, figuran colocar los cajeros en ámbitos blindados hasta el techo, y que se comuniquen con los clientes por micrófonos. También piden que en todas las sucursales bancarias haya dobles puertas y un circuito cerrado de televisión que detecte a quienes ingresan armados.