La última oportunidad de la Selección de Fútbol de Panamá para apoderarse de un cupo a la Copa América Centenario pasa por derrotar a su similar de Cuba, un equipo que llegará el próximo viernes al Rommel Fernández con la necesidad de ganar para hacer olvidar los fantasmas de un horrible 2015.
Si la Roja dejó atrás un año complicado, los cubanos tuvieron 365 días para olvidar, 12 meses en los que apenas lograron ganar dos partidos, con el mismo número de empates y ocho descalabros. Como si fuera poco, recibieron 30 goles, por solo seis tantos anotados.
Pero ojo. En el último tramo del año, los cubanos se dispusieron a trabajar a toda máquina para medirse a los istmeños, con tal objetivo, los dirigidos por Raúl González Triana se concentraron hace más de dos meses, además, acumularon tres amistosos en el recién finalizado mes de diciembre.
Los isleños vienen de perder dos veces ante Nicaragua (5-0 y 1-0) y una vez más ante Honduras (2-0) para cerrar el año.
Las únicas dos victorias del último periplo para los cubanos fueron ante República Dominicana (3-0) y ante Guatemala (1-0).
Ante la Roja, Cuba acumula cinco partidos sin ganar, con foja de cuatro derrotas y un empate.
El más reciente triunfo de los caribeños sobre los nacionales fue un 3-0 registrado el 26 de octubre de 2010 en el Rommel, en uno de los juegos más decepcionantes de la era de Julio César Dely Valdés al mando del equipo tricolor.
Con estos precedentes, cualquiera aseguraría que la mesa está servida para que Panamá celebre en el Rommel la obtención de su boleto a la Copa América Centenario, sin embargo, el fútbol es traicionero y no goza de empatía con los que se confían.