Desde el Mundial de 1966, por mucho tiempo (41 años), se viene hablando del gol, de Inglaterra ante Alemania en la final, que nunca entró. Fue, en la prórroga, un disparo de Geoffrey Hurst, que en el minuto 100, tras dar en el larguero, repica sobre la línea, y el árbitro suizo Gottfried Dienst, consultó con el primer auxiliar, y lo dio válido. Hasta ese momento, venían empatados.
Dienst falleció en Basel, Suiza, el 1 de junio de 1998, y parece que el enigma no será develado. Sin embargo, (porque la FIFA no lo autoriza), un grupo de investigadores, especialistas no en fútbol sino en computadores, anuncia ---en el Reino Unido--- que ellos demostrarán la verdad. Esperaremos.
Otros episodios se convirtieron, involuntariamente o no, en engaños, como "la mano de Dios" de Diego Maradona a Inglaterra, en 1986. También ha fallecido el árbitro Alí Bennaceur, coprotagonista de aquella situación, pero sabemos en realidad qué pasó, gracias a la TV.
Ahora, es el alemán Andreas Brehme, autor del único gol de la final entre Alemania y Argentina, en el Mundial’1990, tras el polémico penal cobrado por el árbitro mexicano Edgardo Codesal, quien dice que: "no hubo penal".
Brehme, estaba a pocos pasos del colegiado, y afirma que no existió falta de Roberto Sensini en la jugada en cuestión. “No hubo penal”, sentenció el ex- lateral izquierdo germano, que no obstante explicó, en declaraciones al diario español "El País", que “hubo penal antes, a Klaus Augenthaler”. Tarde, pero seguro. Lo que ha dicho Brehme, es lo que vimos millones de espectadores en todo el mundo. Menos, Edgardo Codesal.