Después de escuchar al director de la novena panameña, al gerente de la selección y al presidente de la Federación Panameña de Béisbol (Fedebeis), decir que la eliminación de Panamá del Clásico Mundial de Béisbol no fue un fracaso, me pregunto ¿qué fue entonces?
De salida el objetivo, claro y hasta obligado, era lograr ese boleto, que nos llevaría al torneo de mayor nivel de este deporte.
Aún no logro entender por qué le temen a esta palabra de cuatro consonante y tres vocales.
Dando el beneficio de la duda busqué la palabra fracaso en el diccionario, para ver si yo era el equivocado. Para mi sorpresa no estaba tan alejado de la realidad.
De acuerdo al diccionario de la Lengua Española, fracaso es “No tener éxito o conseguir un resultado adverso”.
Después de leer de manera cuidadosa cada palabra, estoy cada vez más seguro de que lo sucedido el pasado lunes 19 de noviembre, en el estadio nacional Rod Carew, fue un rotundo fracaso.
Ahora sigo sin entender por qué les cuesta tanto al entorno del equipo pronunciar esta palabra, que define lo que sucedió en esta competencia internacional.
¿Por qué tratar de tapar el sol con una mano? Panamá, en la categoría mayor, viene de fracaso en fracaso en los últimos años. Para no irnos tan lejos, esta palabra acompaña al conjunto nacional desde el Clásico Mundial de Béisbol de 2006.
No pongo en duda el sacrificio, la entrega y el amor por la camiseta de los jugadores de la selección nacional.
Las victorias y los fracasos son parte de la vida diaria, a veces se dan las cosas y otras no. Pero lo más importante es asumirla como una lección y un reto.
Esta era una oportunidad para los federados, que tomaran esto como un desafío y prometieran duplicar esfuerzos, para volver a la senda del triunfo de antaño. Y la desperdiciaron.