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¿Por qué obsesionarse con la cultura? (1)


Esta es la primera parte de otra ponencia presentada en la reciente Feria del Libro cubana. Fue llamada entonces La Narrativa Urbana Panameña, pero creo que su contenido trasciende ese título. Ahora la he nombrado ¿Por qué obsesionarse con la cultura?…


Desde esta primera línea, debo confesar que soy un apasionado de la cultura, y no me refiero solo a la cultura manifiesta –cultura expresión - sino, inclusive, a la cultura concepto o cultura esencia. Verán, yo tengo formación administrativa y actualmente recibo muchos de los ingresos que me permiten sostener mi hogar de actividades si no administrativas, sí contextualmente administrativas: me gradué como ingeniero industrial, obtuve una especialidad en desarrollo organizacional y dirijo desde principios del año 2010 una editorial asentada en suelo panameño. Se podría decir que me he hecho una casa en un terreno baldío, ese que separa y une el territorio de las letras y el de materia más densa. Creo que he sabido conciliar las aparentes contradicciones, de modo que no me quejo.


Y ahora regreso al tema de la cultura o al de mi pasión por la cultura, que fue mi punto de partida. Yo escuché el término cultura, primero, mientras estudiaba mi carrera profesional. En otras palabras, escuché su nombre con un apellido: organizacional. Y el primer autor que me encantó con este tema, no fue un artista o un antropólogo, sino un teórico de la administración, Edgar Schein. Así que permítanme, en una feria en la que participo en calidad de escritor, citar a un gurú de las estructuras organizativas.

 

Para Edgar Schein, la cultura nace de una semilla de impresionante poder genésico: la presunción básica. Estamos hablando, pues, de las habichuelas de Juanito o de algo muy parecido a las habichuelas de Juanito, ese sueño de los hermanos Grimm. Las presunciones básicas son supuestos sobre la realidad y la raíz de ese árbol frondoso que, con sus ramas de valores y manifestaciones varias, es la cultura. Las presunciones básicas determinan nuestras creencias: ¿el ser humano es esencialmente bondadoso o absolutamente malo?, ¿nuestros hijos deben interactuar dentro de escuelas mixtas o debe haber escuelas para niñas y otras para niños?, ¿debemos arrodillarnos todas las mañanas para rezar, o salir simplemente a la calle, sin mayores ceremonias? Y las presunciones básicas explican, por ejemplo, por qué los grupos indígenas se relacionan armoniosamente con la Madre Tierra, mientras que los occidentales nos esforzamos por subyugarla.


Bueno. Hasta aquí la entrega de hoy. La siguiente semana hablaré más de Edgar Schein y de cómo se convirtió en la antesala para la exploración del mundo de la literatura.


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666352
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América