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Por un quiebre de cintura

“Quien degrada a otro me degrada a mí”  Walt Whitman


El poder gay gana terreno. En realidad, yo diría que recupera un terreno que siempre le perteneció pero que el doméstico, religioso y dictatorial convencionalismo le había arrebatado. Los gays, homosexuales o lesbianas, son seres humanos con los mismos derechos a ser felices sexualmente que los heterosexuales. Queda claro, hombre, que no admito estos derechos a los pedófilos o pederastas. Para ellos, lo mejor es caparlos.

En Panamá hemos avanzado varios estadios. Hasta tenemos una reina gay en carnavales. Estamos cada vez más próximos a reconocer el matrimonio entre dos seres de igual sexo. ¿Quién puede negar que el corazón y los genitales son las herramientas del amor; y que la sangre y los fluidos seminales son el transporte de sensaciones que alimentan lo que llamamos amor?

Siempre me ha parecido sospechosa la actitud de los fundamentalistas sexuales. Aquellos que no pueden disimular su odio por los gays. Mala señal. Suele haber escondidas inclinaciones colgadas en sus closets.

 

De niño comentábamos que Luisa Laine tenía que ser una hembra hecha y derecha para aguantar a Superman; asimismo nos molestaba que Batman durmiera con Robin porque eso era sumamente sospechoso. Igual malicia despertaba Mandrake por la lejana relación con su novia y la cercana relación con su ayudante, el inmenso y poderoso Lotario. Bueno, raro hubiese sido que Lotario fuera el novio y Diana su ayudante. Hoy estamos a un tris de permitir el amor gay en los comics. Son inescrutables los caminos de una mente calenturienta de doce años…

En el bullicioso e hirviente verano de nuestra vida, sentimos una especial atracción por las mujeres gays. Muchos de mis amigos confiesan igual inclinación. Más tarde, sus acciones subieron después que James Bond lo logró con Pussy Galore. No sé por qué nunca se supo de mujeres atraídas por homosexuales (mas sí por lesbianas de voz ronca). Cierta vez me dijo Cornelio Tentetieso que en una época de su vida utilizó el recurso de hacerse pasar por "indeciso" sexual porque notó que algunas mujeres al saberlo intentaban rescatarlo… y él se dejaba.

Algunos de mis buenos amigos homosexuales han muerto. Sí, creo que de SIDA. Considero prematuras sus muertes pues eran talentosos y podrían haber dado mucho más a la comunidad con sus artes. Tal vez un buen matrimonio, una monogamia legal los hubiese conservado vivos, palpitantes y productivos.

 

Desde temprano aprendí que no tenía sentido burlarme de los hombres que andan por ahí quebrando cintura.


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317765
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América