El técnico de Italia, Cesare Prandelli, salió ayer al cruce de las críticas que recibe por la convocatoria del temperamental Mario Balotelli, quien hace poco insultó a un árbitro, diciendo que el jugador ya había cumplido su suspensión de tres partidos y no había razón para no llamarlo.
“Si todavía estuviese suspendido, no estaría aquí. Punto. No hay nada que discutir”, declaró Prandelli en una conferencia de prensa en el sitio de concentración de Italia. “Jamás convoqué a un jugador suspendido”, agregó.
Balotelli cumplió el domingo una suspensión por tres partidos por insultar e intimidar al árbitro.
Italia ya está clasificada para la Copa Mundial del año que viene en Brasil, pero todavía tiene dos partidos pendientes con Dinamarca y Armenia.
Prandelli dijo que le molestó mucho lo que hizo Balotelli, pero agregó que “hay que ayudar a este chico a que se calme, porque es uno de los mejores jugadores que tenemos”.
“Nos miramos a los ojos en el vestuario, hablamos y acordamos que no volverá a suceder”, dijo el técnico.