Deportes

Preselección sufre recorte

Girón espera que la próxima semana otro grupo de peloteros profesionales se una a las prcticas.


SEIS peloteros tuvieron que abandonar los entrenamientos de la preselección juvenil de béisbol, tras ser dados de baja, por el cuerpo técnico del equipo.
Los jardineros César Barría (Veraguas) y Luis Alvear (Colón); además de los jugadores de cuadro Edwin Saucedo (Herrera), Ernesto Waysan (Coclé) y Virgilio Castillo (Los Santos) y el lanzador Fernando Maltez (Los Santos), no pasaron el recorte que hizo el manager Cristóbal Girón.
Ayer, antes del recorte, el grupo realizó un tope interescuadra, en las inmediaciones del Estadio Nacional Rod Carew, que duró apenas cuatro entradas, debido a la lluvia.
En dicho encuentro vieron acción los peloteros profesionales Luis Castillo (Tigres de Detroit) y Rigoberto Rangel (Marineros de Seattle), quienes se incorporaron al grupo de trabajo en busca de un cupo.

La selección juvenil se prepara para participar en el Torneo Panamericano que se jugará del 24 de agosto al 2 de septiembre en Ixtapa, México.
Un total de 12 equipos han confirmado su participación a la justa regional que da tres cupos para el Campeonato Mundial.
Los peloteros tendrán jornada libre hoy y mañana volverán a los entrenamientos desde las 9: 00 a.m., en el Rod Carew.
Realizar un inventario de todos los programas que aparecían financiados con fondos gubernamentales, tanto en instituciones oficiales como en organismo no gubernamentales. En el año 2004 el gobierno encontró un desorden rayano en el caos en la mayor parte de los programas sociales. En el tema de la desnutrición, entre el año 1997 y el 2003 en Panamá la cifra de desnutrición crónica en menores de cinco años, pasó del 14.6 por ciento al 20.8 por ciento. En las comarcas esa cifra andaba por el 56.6 por ciento, en el caso de los niños menores de cinco años.
Te puedo decir que el programa de Bonos para la Compra de Alimentos se ha manejado con absoluta transparencia, y con un esfuerzo conciente de mantenerlo alejado de esos vicios. En primer lugar porque en los corregimientos donde hemos entrado que son de extrema pobreza y donde esta incluido del 90 al 98 por ciento de la población, así que difícilmente se ha excluido a nadie por razones políticas, en corregimientos en los cuales el representante de corregimiento no es necesariamente miembro ni del PRD ni del PP. Y en cuanto a que sea una cosa paternalista, las condiciones para permanecer en el programa lo alejan de ese calificativo. 1. Hay que cumplir y probar a través de una tarjeta, que los niños están en la escuela; 2. que se acudió al centro de salud, que se tienen las vacunas al día, los Papanicolau al día, los controles de embarazo al día, y que se está participando en una capacitación para la producción. Normalmente el programa asistencialista reparte cosas pero no compromete la voluntad del que recibe para ser el actor principal en su propio desarrollo como persona. Me imagino que como toda obra humana habrá cosas por ahí que se pueden mejorar. Pero los controles son muchos e implican a muchos actores.
Lo más importante de todos esos programas no es la transferencia monetaria ni el bono, lo más importante y a donde los críticos no han hecho señalamientos, porque son unos profundos desconocedores de nuestra realidad, es que las instituciones que tienen que asegurar que se cumplan con esos condicionamientos estén funcionando, porque no podemos exigir que los niños tengan las vacunas al día si el puesto de salud no tiene vacunas, ni que una mujer se haga el Papanicolau si no hay los reactivos para hacerlo, o que un niño permanezca en la escuela si no hay maestros; o que recibas una capacitación del MIDA si el MIDA no tiene la agencia funcionando con la gente adecuada.
Esa preocupación es una realidad, pero más grave que eso es saber cómo uno va pasando de estos programas, que son de una urgencia brutal, a otros programas que hagan que estas comunidades tengan una actividad económica y productiva, que no haga necesario este tipo de apoyo directo. Que el apoyo venga de otra manera: que la escuela esté mejor, que haya carretera, agua potable, que la gente encuentre de alguna manera su propio modo de alimentarse y sostenerse. Esa es una preocupación para mi mayor que la relativa a qué pasará después.
Creo que sí, y creo que es evidente que se han hecho avances, y sobre todo en reducir los niveles de pobreza. Pero si hablamos de pobreza extrema, estamos hablando de una cosa más complicada. Es ese 16 o 18 por ciento de la población que de verdad vive en la miseria, y aunque se han hecho intentos que son importantes, creo que todavía necesitan de una atención mucho más integral y más profunda. Creo que en la reducción de los números totales de la pobreza, la próxima encuesta de niveles de vida nos va a mostrar avances. El propio desarrollo económico en las áreas urbanas, en algunas áreas donde se han producido inversiones en áreas como la construcción, el comercio y turismo, se han generado fuentes de empleo que antes no estaban allí. Por ejemplo, a partir de Capira, hasta más allá de Antón, hay mucha gente que se ha ido incorporando a la fuerza laboral, en la construcción y en los servicios, pero si vamos a de Quebrada del Loro, a de Hato Yulí, o a Guayabito, otra es la realidad.
Creo que se han obtenido ciertas cosas durante mi estadía en esa Secretaría, y creo que han quedado cosas por hacer que ya no dependen de mí y que en definitiva, quizás otra persona pueda tener más suerte que yo. Entre los temas que se quedan pendientes está darle a la Secretaria una institucionalidad, mediante una ley que garantice su existencia más allá de este periodo. Eso es fundamental. Para que el tema de la Seguridad Alimentaria y la Nutrición siga siendo una política de Estado y no simplemente una moda pasajera en un gobierno particular. Hay que hacer cambios a la ley del programa del Vaso de Leche, que es ineficiente, costoso y tiene que reformularse de manera tal que los programas que se ofrecen en las áreas urbanas estén focalizados y se implementen con base en evaluaciones nutricionales.
Uno nunca está totalmente de acuerdo con todo lo que se hace ni en el gobierno, ni en la actividad privada, y por eso los seres humanos tenemos la capacidad de hacer una evaluación crítica, que significa tomar en cuenta las cosas buenas y las cosas malas en las que participamos o de las que formamos parte. Este gobierno ha hecho muchísimas cosas buenas, creo que hay otras en las que no ha conseguido atender problemas de una manera integral, sobre todo en el área social. El combate a la pobreza no se resuelve con parches. Falta profundidad en el análisis y comprensión de la complejidad de los problemas, pero sobre todo voluntad. En mi caso, dejo un puesto, pero no mi compromiso con este gobierno. En este país hay pocas personas que entienden que una renuncia no es otra cosa que dejar una posición voluntariamente. Renunciar es un verbo que pocos pueden o saben conjugar.
Entre el candidato y el presidente hay diferencias obvias- y eso le ocurre a todos los que han estado en esa situación, y surge de la brecha entre lo que quería y lo que en realidad puede hacer. El Presidente mantiene el deseo hacer las cosas bien; a veces lo he sentido agobiado por la cantidad de problemas que recibió, por la incapacidad de una burocracia ineficiente, lenta, pero creo que es un hombre lleno de buenas intenciones y de compromiso con el país. Yo lo he visto -en situaciones en que no he visto a otros presidentes y hombres poderosos de este país- conmovido ante la pobreza, ante la miseria. Conmovido casi hasta las lágrimas. De ese buen corazón y esas buenas intenciones no tengo la menor duda. Al retirarme de la Secretaría le he expresado mi compromiso por el éxito de su gestión y mi disposición a ayudarlo en lo que él necesite de mí. El no duda de eso.
De lo que tampoco queda duda es del agradecimiento que siente para con el equipo que la acompañó. Ahora vuelve a su ámbito histórico, a las organizaciones femeninas de las cuales provino.
Un documental titulado Para que todos comamos , proyecta las imágenes casi legendarias de las filas interminables de indígenas Gnöbe Buglé, bajo la lluvia y por caminos de tierra que parten en dos la montaña verde, para dirigirse a los puestos donde se les distribuyen los bonos o se reunen con los funcionarios del programa. Entre ellos Isidro Mariano, un representante de corregimiento de oposición, afirma que se ha coordinado con todos. Para el 2007 el plan incluye llegar a unos ocho mil 500 residentes de esas localidades. Una maestra afirma que la asistencia de los niños a clases este año se cumplió en un 99 por ciento. Una y otra imagen recuerda el drama de esos grupos donde 9 de cada 10 personas viven bajo el nivel de la pobreza, pero también expone el esfuerzo oficial que representa el programa. Detrás la montaña, los indígenas y como un telón de fondo, la voz grave y casi maternal de Mercedes Sosa cuando canta: Quién dijo que todo está perdido, yo vengo a ofrecer mi corazón.


fecha edicion
old id
290026
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América