El Gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC, aunque a puerta cerrada, presentaron ayer sus cartas para un acuerdo de alto el fuego y cese de hostilidades.
Las dos partes intercambiaron desde hoy sus propuestas en la reunión que celebran en Los Pozos, cerca de San Vicente del Caguán, zona de distensión del sur del país, establecida desde octubre de 1998 para las negociaciones.
Algunas fuentes consideran que el asunto a estudiar es uno de los más importantes desde que hace año y medio se inició el proceso de negociaciones con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Las dos partes, cuando iniciaron el proceso, acordaron dialogar en medio del conflicto, y será la primera vez en que coinciden en el intercambio de iniciativas para suscribir acuerdos que logren silenciar las armas, uno de los aspectos más anhelados por los colombianos tras más de cuatro décadas de guerra interna.
Uno de los ideólogos de las FARC y jefe del movimiento político "Bolivariano", Alfonso Cano, explicó que la base de la propuesta será un cese bilateral del fuego en tiempos cortos y prorrogables.
Cano insistió en que las FARC son partidarias de declarar altos del fuego "cortos, en la medida en que se avance en la mesa de negociación, en temas concretos".
Según Raúl Reyes, el portavoz de la principal guerrilla colombiana, en esta ocasión no será necesaria la presencia ni la verificación de la comunidad internacional por ser un asunto que sólo le compete a Colombia.