Durante la mayor parte de sus 70 años de vida, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) ha dominado la política mexicana mediante una gran variedad de recursos, incluyendo el fraude electoral, sobornos y asedios a los votantes.
Pero a medida que en los últimos años el país se vuelca cada vez más hacia la democracia, también lo ha hecho el PRI, que mañana domingo dará su paso más audaz hacia ese rumbo al efectuar sus primeras elecciones primarias.
El ex secretario del Interior Francisco Labastida encabeza el grupo de cuatro candidatos del PRI, aunque sus rivales han dicho que los gobernantes claramente favorecen su campaña y que funcionarios locales y estatales lo han apoyado activamente.
Y dado que los partidos opositores no han podido unirse tras un candidato único, la poderosa maquinaria política del PRI se halla en buena posición para ganar las elecciones presidenciales de julio del 2000.
Pero si muchos adherentes al PRI quedaran decepcionados por las primarias, esa maquinaria podría debilitarse.
Anteriormente los presidentes salientes seleccionaban al próximo candidato mediante el llamado "dedazo", en realidad eligiendo a sus propios sucesores, ya que el PRI nunca ha perdido una carrera presidencial. Dado que la agencia electoral nacional no puede supervisar las primarias, el PRI ha creado su propio sistema para vigilarlas.
El PRI no puede usar listas de empadronados y no tiene una lista de afiliados, por lo que abrió las elecciones a cualquiera que tenga una tarjeta de votante, es decir que podrán participar hasta los que apoyan a la oposición. A fin de evitar múltiples votos, el pulgar de los asistentes será marcado con tinta.
Alrededor de 58 millones de mexicanos tienen la tarjeta de votante, pero el PRI imprime 15,5 millones de boletas, en base a su estimación de la probable cantidad de los que emitan sus votos.
Para asegurar la integridad de los comicios, cada uno de los 64.176 puestos de votación estará a cargo de tres representantes del PRI, y cada candidato podrá tener allí su propio representante. También estarán presentes observadores nacionales y extranjeros.
Los votos, depositados en urnas transparentes, serán contados frente a todos los representantes y las boletas no usadas serán anuladas.
Los representantes recibirán una copia del formulario con las cifras del conteo y los resultados serán entregados al comité distrital por funcionarios de los comicios, acompañados por dichos representantes. Cada distrito contará los votos y enviará la información a un centro de computación.
Las autoridades del PRI esperan dar a conocer los resultados preliminares para el fin del día. El que gane en la mayoría de los 300 distritos nacionales será el candidato que postulará el partido.