El Partido Revolucionario Institucional (PRI) asumió su responsabilidad por los violentos enfrentamientos ocurridos entre facciones de esa formación mexicana, en los que hubo 10 muertos, según cifras oficiales.
La presidenta nacional del PRI, Dulce María Sauri, reconoció la "responsabilidad histórica" de su partido por haber aceptado en sus filas la presencia de organizaciones caciquiles como las que protagonizaron los trágicos sucesos de Chimalhuacán, municipio próximo a la capital mexicana.