El grito de "¡Pellegrini dimisión!" retumbaba en el Estadio Santiago Bernabéu. Era una noche amarga para el equipo blanco, que pese a sacar una estrecha victoria 1-0 ante el Alcorcón, quedaba eliminado de la Copa del Rey.
Una eliminación que es el primer batacazo contra la megainversión más escandalosa de la historia del fútbol español. El golpe vendría así: un desdibujo de equipo, que parecían 11 chiflados pegándole a la pelota y una afición que de la vergüenza se daba la vuelta y le mostraba la espalda al cuerpo técnico.
Fue un megarridículo, pero el principal acusado de la noche fue Pellegrini, quien dejó fuera del partido a Xabi Alonso, Iker Casillas y Benzema. Además, no utilizó el once que venía jugando bien en la Champions y la Liga.
En el juego.Los primeros minutos fueron un asedio del Real Madrid, a quien, entre tantos males, también le acusó la mala suerte y los tiros al poste, pero quien no está para ganar no lo está, además, ver al equipo jugar tan mal hizo a la hinchada desear que este malestar terminara pronto para por fin marcharse del estadio, con la expiación en el rostro y el dolor en el alma...
Lo peor de todo no sólo fue la impotencia de no marcar un gol hasta el minuto 81 en un tiro de Van der Vaart, sino lo pésimo que lució el funcionamiento táctico del conjunto que regaló muchas pelotas y no pudo crear verdaderas jugadas claras de gol, todo lo dejaron a la suerte de tiros maniáticos que ni por insistencia entraban.
El Alcorcón, por su parte, un tímido invitado a la fiesta, le tocó bailar con la más bonita, dejando el estadio molesto con el técnico. Porque es más fácil atacar al chileno que al equipo, pero ambos fueron culpables de la debacle.
Antes del partido se vendía la remontada épica, el misticismo del Bernabéu, pero lo que se vio fue una vergüenza para este estadio, para sus leyendas y para todo lo que representa el Real Madrid.
Lass, que toda la noche fue el único tigre blanco, quedó hecho un gatito manso cuando su técnico lo sacó, lo que hizo que el estadio se viniera abajo en gritos contra Pellegrini.
Los Ultra Sur, ya en las postrimerías del encuentro, le dieron las espaldas al campo en señal de protesta y el argentino Gago fue el hombre más silbado de la noche. Los seguidores del equipo blanco le pedían al árbitro que le sacara tarjeta roja para no verlo más.
En el arco, Dudek no sabía generar. Allí se extrañó un montón a Casillas porque, si bien es cierto el portero es el último defensa, también es más cierto que es el primer atacante, y allí el primero es una bestia cuadrúpeda, el segundo el rey del vals.
Así se fue la noche amarga para los seguidores blancos que se despedían aplaudiendo al humilde Alcorcón, que sin quererlo hundió el primer pilar del proyecto, de cara a un triplete que ya no será, si es que el Madrid gana algo, porque ahora sólo quedan la Liga y la Champion y ni en una ni en la otra parece fácil.
Triste final, trágico, de comedia por una parte, de incredulidad por otra. Era un final de alarido y de por medio del tobillo de Ronaldo. El Madrid va de mal en peor y la décima está cada vez más lejos... parece sólo un recuerdo, como el mar, en la pequeña celda del caracol.