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Proceso de paz dependerá de Milosevic


Si Slobodan Milosevic efectivamente cumple con los acuerdos de paz le fueron presentados en Belgrado por el mediador de la Unión Europea, el presidente finlandés Maretii Ahtisaari, y el mediador ruso Victor Chernomyrdin, el resultado será solo el comienzo de un laborioso proceso de
paz, y no su culminación.
Por esto Washington toma el acuerdo internacional con suma cautela, recordando que el presidente yugoslavo es experto en romper promesas.
Sin embargo la mayoría de los europeos son menos reticentes. Tanto los gobiernos como los comentaristas coinciden que la nueva Unión Europea ha salido de esta encrucijada fortalecida y menos dependiente de Washington.
También consideran que se abre un nuevo capítulo en las relaciones internacionales al haber logrado que una intervención multilateral doblegara a un déspota acusado de crímenes de guerra y de violar los derechos humanos de sus propios ciudadanos.
Esta reacción fue perfectamente resumida en la frase del canciller alemán Gerhard Schroeder al abrir la conferencia de los 15 líderes de la Unión Europea en la ciudad de Koeln (Colonia): "Este es un buen día para Europa, incluidos los yugoslavos".
Con unas 16,000 tropas de la OTAN apostadas en las fronteras yugoslavas listas para entrar en Kosovo como manto protector de los centenares de miles de refugiados que desean retornar a sus hogares, los analistas destacan que en términos de derecho internacional uno de los
aspectos mas críticos del acuerdo es que regresa la máxima autoridad de este
episodio de donde muchos consideran que no debía haber salido: el Consejo de
Seguridad de la ONU.
Tras el alto el fuego, las fuerzas de la OTAN estarán bajo mandato de la ONU, según el acuerdo de paz presentado por Ahtisaari y Chernomyrdin, lo que significa una concesión de Washington ya que el Congreso dominado por los Republicanos probablemente reanudara su intransigente oposición a que cualquier segmento de sus fuerzas armadas funcionen bajo el control del
organismo mundial.
El artículo 3 del acuerdo estipula la presencia en Kosovo de "una fuerza internacional civil y de seguridad, actuando bajo los auspicios de la ONU, actuando como se decida bajo el Capitulo VII de la Carta," lo que significa que podrá apelar al uso de la fuerza, si fuera necesario. El papel
de la ONU también se recalca en el artículo 5 que coloca la administración de Kosovo directamente bajo la jurisdicción del Consejo de Seguridad.
Desde que se iniciaron los primeros bombardeos de Estados Unidos y la OTAN contra Yugoslavia hace diez semanas los gobiernos del Pacto de Río
hicieron oír su critica a la intervención internacional por no haber acudido primero al Consejo de Seguridad. Esta objeción no tuvo mayor resonancia ya que se daba por descontado de que Rusia y China hubieran utilizado su veto paralizando así cualquier tentativa de parar a Milosevic en su nefasto plan de "limpieza étnica".
Aparte de reafirmar la autoridad jurídica y moral de la ONU, la aparente resolución de la guerra de la OTAN contra Yugoslavia parece haber impulsado a otros aspectos críticos para el equilibrio de fuerzas y un nuevo orden mundial en el umbral del Siglo XXI, como ser: -El fortalecimiento interno de la Unión Europea mediante la creación por el Consejo Europeo de Colonia una declaración en la que anuncia su voluntad de dotarse de "una política europea común en materia de seguridad y
defensa", bajo la probable conducción del español Javier Solana, el actual secretario general de la OTAN.
-En el sentido converso se diluye la dependencia que Europa ha tenido con Estados Unidos, que la secretaria de Estado Madeleine Albright sin mucha modestia ha llamado "el país indispensable". "Si Europa ha aprendido una cosa de este conflicto, debiera ser que ya no puede depender de los
Estados Unidos para que le saque las castañas del fuego en su propio traspatio," sentencia Philip Stephens, comentarista del Financial Times de Londres. "Washington podrá utilizar sus misiles Cruise y aviones Stealth a favor de los aliados europeos, pero no arriesgara la vida de un solo soldado suyo." -Reducir la tirantez el conflicto de Kosovo había creado entre Moscú y la OTAN al otorgar al ex-primer ministro Chernomyrdin un importante papel en las negociaciones para iniciar el proceso de paz con el retiro de las tropas serbias de Kosovo bajo la supervición de la ONU y las tropas de la OTAN. -Justificar una vez mas el apodo del presidente Bill Clinton como
"Comeback Kid" (el que siempre se recobra de sus momentos bajos) ya que hasta
los que más le criticaron la decisión de limitar la intervención de Estados Unidos a los bombardeos se unieron en coro ayer para reconocer que quizás fue la estrategia mas estratégica.
Stephen S. Rosenfeld, el director de la página editorial de The
Washington Post, en una columna titulada "5,000 a Cero", señala que mientras que las fuerzas armadas de Yugoslavia sufrieron 5,000 muertos y unos as 10,000 heridos, la OTAN no sufrió una sola baja como resultado de la acción bélica.
"Clinton fue criticado por mí y muchos otros por haberse convertido en un presidente de misiles que se negaba a comprometer mas recursos para lograr las amplias dimensiones de sus objetivos de la guerra," dijo. "Esta vez, por lo menos demostró que tenia razón. Su calculo de medios y objetivos dio resultado".
Nadie duda de que los costos del reingreso de los Albanokosovares a sus hogares y la labor de reconstrucción de Kosovo será enorme. También se estima que la fuerza internacional deberá permanecer en la provincia yugoslavia varios anos con un coste de miles de millones de dólares y el peligro de que tras de contener a los serbios se vera enfrentado con las fuerzas del Ejército de Liberación Kosovo.
"Es muy probable de que por cada rifle que los Kosovares entreguen a las fuerzas de la ONU, esconderán a seis mas en sus cuevas", estima Lawrence Eagleburger, un antiguo embajador en Yugoslavia quien ocupo el cargo de Secretario de Estado bajo el gobierno del presidente George Bush.


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101 años de Panamá América

 
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