En medio de una catástrofe natural que tiene en vilo a los venezolanos, la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) proclamó la Constitución que el 71% de los ciudadanos había refrendado el pasado miércoles, informó ayer la prensa.
"Este pudo haber sido un día de festejo nacional. Por desgracia, se celebra en momentos de luto nacional, en momentos de duelo de nuestra patria", dijo el presidente de la ANC, Luis Miquilena, después de hacer un minuto de silencio por las víctimas de los aludes lodo, agua y rocas en el costeño estado Vargas, según la prensa.
"El homenaje que queremos dar a los caídos en esta desgracia es precisamente poner en manos de este pueblo un instrumento en el cual están plasmados sus principales anhelos", agregó Miquilena.
El presidente de la ANC hizo un llamado en estas duras circunstancias "para apartar toda la diatriba de la campaña electoral, para que los venezolanos nos unamos como un solo mecanismo de solidaridad nacional ante el peligro que amenaza a nuestra patria".
Semanas antes de la consulta del referéndum diversos sectores del empresariado, obispos de la Iglesia Católica y dirigentes de partidos de oposición se enzarzaron con el presidente Hugo Chávez en una feroz pugna, cuando intensificaron la campaña por el "No" en la consulta a la nación mediante referéndum, y el presidente les respondió duramente al bregar por el "Sí".
Pero en la noche del 15 al 16 de diciembre, horas después de que se confirmara la victoria del "Sí" sobrevino, tras dos semanas de lluvias continuas, el devastador deslave del brazo cordillerano El Avila, que separa Caracas de una estrecha franja costera al norte.
El desborde de quebradas y ríos, bloqueados por construcciones, colapsaron Caracas al producir derrumbes en los sectores del norte y centro de la capital.
La vertiente norte de El Avila, de 2.000 metros de altitud, produjo devastadores deslaves criadas de lodo, troncos y rocas que arrasaron la franja costera e poco más de 100 km de longitud y medio millón de habitantes, que conforma el estado Vargas, recién instaurado como tal hace dos años, con saldo de entre 15.000 y 25.000 muertes.
La tragedia se abatió también en el estado Miranda, el más poblado del país, que se extiende desde el este de Caracas, donde una represa colapsó y mató al menos 130 personas, según el gobernador, Enrique Mendoza.
Afortunadamente, antes del debordamiento fueron evacuados el 98% de los pueblos aledaños, aunque la masa de agua y escombros destruyó tres kilómetros de las vías que comunican Caracas con el turístico oriente del país.
La tragedia, que enlutó a la nación y unió a todos los sectores de modo admirable en las labores de rescate y formación de centros de acopio y recepción de los miles de damnificados, dejó atrás la pugna política.
Observadores coinciden en que deberán postergarse las megaelecciones que se preveían en dos meses para relegitimar los otros poderes del Estado, no sólo por el costo que significan en la actual situación de emergencia, sino en la necesidad del presidente Hugo Chávez de mantener unida a la enlutada nación.
Miquilena anunció que ya están elaborados los decretos para el cese de las funciones del Congreso y las asambleas legislativas, así como para la transición en el Poder Judicial.
Este anuncio desató críticas de los constituyentes opositores Jorge Olavarría y Alan Brewer Carías, quienes sostienen que los decretos emitidos con motivo de la crisis que afecta al país no pueden ser considerados actos de la Constituyente "por cuanto ésta no se había reunido para su aprobación".
Miquilena replicó que la junta directiva constituyente está facultada para tomar decisiones y emitir decretos a nombre de la Asamblea.
Los textos que declararon el estado de emergencia en el país ratifican la exención de impuestos a las operaciones de ayuda a los miles de damnificados.