El campeón mundial de salto largo, Irving Saladino a pesar que está agotado y no ha podido descansar desde su llegada de las Olimpiadas de Beijing, este domingo se trasladó a la histórica población de Portobelo, lugar donde nació su madre Cristina, para agradecerle al Nazareno el milagro recibido al triunfar.
"Yo tenía esto prometido al Nazareno que si ganaba le pondría una vela", dijo Saladino, que se siente extraño, ya que no puede caminar las calles como antes, por que está asediado por las cámaras y la gente.
"No me gusta la jaladera, y cuando empieza la jaladera uno se molesta? eso es natural", expresó el campeón Saladino, que siente que su vida ha cambiado.
Lo primero que hizo a su llegada a Portobelo fue dirigirse al altar donde está en Cristo Negro y orar con dos velas, que encendió y colocó junto a los candelabros.
Dijo que para el martes estará atendiendo su rodilla inflamada, ya que ni siquiera pudo arrodillarse para orar en la Iglesia el domingo. Saladino recibió la bendición del padre y la ostia en compañía de sus padres Cristina y David.
En la Iglesia, la misa fue celebrada con los congos de Portobelo, y se le entregó un reconocimiento por parte de Monseñor Audilio Aguilar Aguilar, Obispo de Colón y Kuna Yala.
En Portobelo, la Alcaldía y la comunidad le tenían preparado un reconocimiento y varios eventos en su honor, como la competencia de cayucos y la entrega de pergaminos y una pintura de un pintor panameño, con su rostro por su tío Orestes Jiménez.
En casa de sus abuelos en la Ciénaga de Portobelo, Gregorio y Juana le tenían preparado el postre de "Coca la Reina" que es el preferido de Irving.
El campeón de salto largo partirá para Brasil en el mes de noviembre aunque dijo que su entrenador quería que se fuera lo más pronto posible.
Sobre los supuestos rumores de alguna relación sentimental, Irving dijo que ahora mismo no quiere que su corazón no tiene dueño, ya que tiene muchas ocupaciones y no hay tiempo para esas cosas. Desmintió que tiene alguna chica que trabaja en la televisión
Este jueves Saladino se traslada a la provincia de Bocas del Toro por invitación de la comunidad que quiere hacerle un reconocimiento.
Para hoy lunes Saladino se reunirá con el Presidente de la República Martín Torrijos, que lo nombrará Embajador del Deporte.
Saladino llegó a la iglesia de San Felipe de Portobelo, donde las cámaras de celulares, fotográficas, filmadoras de niños, adultos y periodistas querían captar todos sus movimientos.
Desde sus familiares, amigos, y vecinos de Portobelo no escondían su emoción al tener cerca de al campeón mundial y que aprovechó para agradecer a EPASA todas las coberturas y suplementos que han hecho en su honor, "de verdad que sin personas como ustedes nadie sabría lo que hicimos".